jueves, 16 de octubre de 2014



Algunos miedos nunca llegan a desaparecer con el tiempo. Ciertos hechos sombríos marcan la vida de una persona… e incluso, la vida de la población en una ciudad. Este fue el caso en Virginia Occidental (EE.UU.) y Cornualles (Inglaterra), dos poblaciones que nunca consiguieron olvidar los ataques de Owlman (Hombre Búho), ocurridos entre los años 1966 y 1978.
OwlMan 
Owlman
En Virginia Occidental tuvo su primera aparición en 1966, provocando pánico entre los residentes de la ciudad y una histeria colectiva que terminó por obligar a muchos de los habitantes a crear reglas de toque de queda durante un largo periodo de tiempo, debido al temor de los ataques de la criatura. De acuerdo con las versiones de los residentes, no fue sino hasta 1972 que la situación se normalizó, año en que las personas volvieron a su vida normal sin el pavor que les causaba el temor de encontrarse con ese siniestro ser.
Sin embargo, las apariciones de Virginia Occidental no se comparan con las ocurridas en Cornualles, Inglaterra.
Owlman downes1
Las dos primeras testigos fueron un par de hermanas: Vicky – de nueve años de edad – y Melling – de 12 años – en junio de 1976. Las niñas estaban de vacaciones con su familia en Cornualles y decidieron caminar por el bosque, en su recorrido encontraron una iglesia de piedra, con un cementerio abandonado en uno de sus laterales. Curiosas, se acercaron al lugar, y en ese justo momento la criatura voló hacia el cielo: era el hombre búho, que se posó sobre el campanario de la iglesia, dejando a las chicas aterrorizadas.
la iglesia en Mawnan
Las niñas quedaron tan horrorizadas con el demonio volador que inmediatamente corrieron a contarle a su padre, Don Melling, sobre el extraño animal que habían visto. Melling – percibiendo la palidez y el temblor de sus hijas – decidió internarse en el bosque, para verificar lo que estaba sucediendo. Terminó por encontrarse con un humanoide que sobrevolaba las copas de los árboles y emitía un ruido extraño, como el de un búho. Desesperado, Melling no lo pensó dos veces y regresó a su casa en Lancaster. Aunque sus hijas no lo sabían, cuando Don era un niño, visitaba Cornualles durante los veranos y siempre se detenía a escuchar las historias que los habitantes contaban de una siniestra criatura, pero nunca se imaginó que un día alguien de su familia estaría en contacto con ese mítico ser, o bien, que él mismo podría avistar al monstruo.
Melling continuó intrigado por los acontecimientos, incluso después de volver a Lancaster. Decidió ir tras personas especializadas en el tema y fue entonces que encontró al investigador paranormal, Tony Shiels (conocido como “Doc”), a quien contó su extraño caso.
Se negó, sin embargo, a dejar que sus hijas fueran entrevistadas, él mismo le dio a Shiels un bosquejo de la bestia. El dibujo mostraba claramente una criatura humanoide, que parecía tener las características de un búho.
Shiels narró la forma en que llegó a saber del fenómeno Owlman en una carta a su colega, un conocido experto en criptozoologia británico y autor de “The Owlman and Others” Jonathan Downes:
The Owlman and Others - Jonathan Downes
“Algo muy extraño sucedió el fin de semana de Pascua. Un hombre de Lancaster me habló de algo que sus dos hijas habían visto… un gran hombre-pájaro parado sobre la torre de la iglesia en Mawnan (un pueblo cerca de la desembocadura del río Helford). Las niñas tenían tanto miedo que la familia terminó sus vacaciones y volvieron tres días antes de lo planeado”.
“Esto es realmente una cosa fantástica, y tengo la certeza de que el hombre estaba contando esto porque quería ayuda para cazar al monstruo. No me permitió ver a las niñas para hablar de ello, pero me dio un esbozo de la cosa. ”
“Como no hay otros relatos en esa misma fecha, hasta donde yo sé, de ese tal hombre-pájaro… estoy concluyendo que podría ser un hombre vestido de forma extravagante con un ala delta, aunque se sabe que Mawnan no es un lugar para pasar el rato con un ala delta. Realmente no sé qué pensar… es como si una carga de rarezas fuera soltada el área de Falmouth desde el pasado otoño”. Semanas después de la primera aparición y del comunicado de Shiels, cosas extrañas comenzaron a ocurrir en Mawnan. Las personas afirmaban haber visto ovnis, animales muertos y personas desaparecidas sin dejar rastro.
Casi tres meses después, el 3 de agosto de 1976, una niña de 14 años de edad, Sally Chapman – que provenía de Plymouth – fue de campamento con una amiga, Barbara Perry, en los mismos bosques donde Vicky había visto a la criatura en junio. Esta vez, sin embargo, las jóvenes testigos no estarían a tanta distancia de esta aterradora entidad.
Owlman buho
De acuerdo con el relato de Chapman, cuando ella y Perry salían de su tienda de campaña, escucharon un “silbido” horrible. Las jóvenes volvieron la cabeza y se encontraron con una visión que las perseguiría por el resto de sus vidas. Chapman describió lo que vio:
“Era como un gran búho con orejas puntiagudas, tan grande como un hombre. Tenía los ojos rojos y brillantes. Al principio, pensé que era alguien vestido, haciendo una broma, tratando de asustarnos. Me reí de esto, al igual que Perry, entonces voló… fue cuando entramos en pánico y comenzamos a gritar. Cuando subió, puede ver sus patas, eran como pinzas, como las de la mayoría de las aves.”
Perry también contribuyó con sus ideas sobre la bestia:
“Fue horrible, la cara del búho era desagradable, con orejas grandes y ojos de color rojo. Estaba cubierto de plumas grises. Las garras en sus pies eran negras.”
Las chicas – después de tener conocimiento de la participación de Shiels en el caso – no tardaron en ponerse en contacto con el investigador. Shiels, ansioso de saber si se trataba de un avistamiento válido o simplemente una broma de adolescentes con la esperanza de ganar un poco de fama en la localidad, fue a encontrarse con Chapman y Perry al día siguiente en Grebe Beach.
Al día siguiente, el 4 de agosto de 1976, una joven llamada Jane Greenwood también afirmó haberse encontrado con la criatura. Greenwood describió nuevamente al animal como un humanoide con una boca grande, ojos rojos y grandes garras como pinzas.
En el mismo año, Anthony Mawnan-Peller publicó un folleto – que principalmente trataba sobre “Morgawr, the Cornish”, un monstruo marino, con un artículo que se titulaba: “Morgawr: El monstruo de Falmouth Bay“, que incluía entre las descripciones del monstruo marino, las primeras citas sobre “Owlman”.
hombre buho
Luego de la publicación de este folleto – o, como sugieren muchos escépticos, debido a ello – la frecuencia de los avistamientos de la bestia tuvo un aumento considerable, y continuó así durante los próximos dos años, y después de eso pareció que había muerto repentinamente.
Y todo quedó en santa paz, hasta que dos años más tarde, en 1978, una mujer identificada como “Señorita Opie” sufrió un ataque de la criatura cuando pasaba cerca de la iglesia Mawnan.
El Owlman fue visto de nuevo el 2 de agosto de 1978 por tres estudiantes francesas no identificadas que estaban asistiendo a un evento en las proximidades de Cornwall College, durante un curso de verano.
En agosto de ese año, más de un centenar de avistamientos y ataques se registraron en los alrededores de la Iglesia Mawnan. Todos describieron la misma criatura con orejas grandes, plumaje gris, ojos rojos y garras enormes.
Por lo poco que sabemos, se concluyó que Owlman tenía una época del año preferida para hacer sus apariciones: De junio a agosto y que, a pesar de lo aterrorizante y de las apariciones registradas durante esos meses, ninguno de los testigos tenía más que abrasiones provocadas por la criatura.
Tal vez lo más siniestro de toda esta historia es que, después de una investigación sobre el lugar de las apariciones, se encontró que la iglesia Mawnan fue construida en el sitio de una antigua “fiesta de la cosecha” donde los lugareños elogiaban a un dios pagano cuyas características se asemejaban a las de un ave.
Aun cuando toda esta historia es verdad no podemos, sin embargo, admitir que todo haya sido cierto, pareciera que la vida copia la mayoría de los clichés de las películas de terror. Monstruos, adolescentes, iglesias antiguas, cementerios abandonados, desapariciones, rituales a dioses paganos… ¿qué podría ser más cliché que eso?
Hay una sola forma de confirmar la veracidad de esta historia. Cuando llegue agosto, toma una escopeta, una lata de sardinas, una tienda de campaña e instálate al lado de la iglesia Mawnan.


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