sábado, 22 de diciembre de 2012



Durante febrero de 1855, unas extrañas huellas aparecieron sobre la nieve que cubría un terreno el pueblo de Devonshire, Inglaterra.

Las pisadas, de 18 centímetros de largo por siete de ancho, tenían una figura extendida con forma de cascos de caballo y podían ser presenciadas a lo largo de 150 kilómetros sin que, nada, ni casas, ni objetos, siguieran su trayecto en línea recta.

Los pobladores descartaron que fuera un animal, y culparon a un ente demoníaco de haber sido el autor de las mismas, menciona escalofrios.org.

En marzo de 2009, varias marcas similares a las de 1855, volvieron a aparecer en Devonshire.


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