miércoles, 19 de septiembre de 2012



El maestro del suspense Alfred Hitchcok filmó en 1963 una de sus películas más memorables, “Los Pájaros”, que quedaría en nuestra retina por utilizar como elemento amenazante, algo tan a primera vista tierno y frágil como un pájaro. Hasta hace poco tiempo se creyó que la fuente de inspiración que usó Hitchcock era un relato del mismo nombre de
1952, pero al parecer el gran Alfred era conocedor de un extraño suceso que solo dos años antes de su celebre filme ocurría en California.

El viernes 18 de agosto de 1961, los medios de información americanos informaban que cientos de gaviotas se “habían vuelto locas”, y estaban lanzándose hacia la gente como auténticos kamikazes, picoteando con furia todo lo que se encontraba en su camino, incluso rompiendo cristales e invadiendo casas en la zona dela Bahía de Monterrey, al sur de San Francisco, creando una gran confusión y temor en la zona y obligando a que las autoridades recomendaran refugiarse en los hogares y proteger las ventanas en un ataque que duró toda la noche.

A la mañana siguiente, la zona pareció sembrada de los cuerpos sin vida de las gaviotas ante el estupor de los habitantes del lugar, algunos de ellos heridos por picaduras, arañazos o cortes producidos por cristales rotos. Al conocer la noticia, Hitchcock telefoneó desde su domicilio en Scott Valley, muy cerca de la zona del incidente, al periódico local y les pidió una copia de lo ocurrido, alegando que lo usaría como material para su siguiente film.

Los periódicos en un primer momento atribuyeron tan extraño ataque a una niebla que desorientó a las aves, pero la gente que fue testigo de la agresividad de los pájaros no creyó nunca esa versión. Y han tenido que pasar casi 50 años para obtener una explicación a ese suceso tan extraño, y es que tan solo hace unas semanas, científicos han publicado que el ataque de las aves se produjo por una toxina nerviosa que las envenenó y las volvió agresivas hasta el suicidio.

La científica Sibel Bargu, al frente de la investigación, examinó las gaviotas recogidas y conservadas desde 1961, y tras examinarlas, detectó que en el plancton que habían ingerido, directamente o a través de peces, se encontraban grandes cantidades de un alga unicelular microscópica llamada Pseudo-nitzscia, productora de una potente toxina nerviosa llamada ácido domoico.

El ácido domoico actúa sobre el sistema nervioso central, produciendo la destrucción de las célula neuronales. Es producida de forma natural por las algas rojas, y pasan a los moluscos y peces que se alimentan de estas algas.

Pero este alga no solo causa confusión , agresividad y muerte a las aves, hay numerosos casos de contaminación por ácido domoico en humanos, incluso se contabilizan 4 fallecimientos por esta causa y varios historiales de amnesia anterógrada (un deterioro irreversible de las neuronas que causa amnesia) también asociada con el consumo de moluscos infectados por este alga.

Tengan cuidado al comer mejillones, pero por si acaso les anuncio que los síntomas se manifiestan en la primera media hora, y esos intomas son vómitos, diarreas y calambres hasta dificltades respiratorias, problemas neuronales, coma y muerte. No hay antídoto conocido para esta intoxicación y la única manera de actuar frente a un caso así es mantener la función respiratoria del afectado hasta que comience a eliminarse la toxina.


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