lunes, 10 de septiembre de 2012




Una familia regresa a su casa tras un día de compras, al entrar por la puerta se sorprenden de que su fiel perro no se acerque a saludarles como habitualmente. El marido comprueba que hay restos de sangre en el suelo que llevan desde la entrada del jardín hasta la habitación principal.
Allí, se encuentra al perro mostrando un extraño comportamiento mientras rasca la puerta del armario. El reguero de sangre llega hasta su boca y el animal no deja de toser como si estuviera atragantado. El hombre viendo el lamentable aspecto de su perro, que gotea sangre por la boca mientras no deja de toser y luchar por respirar, se teme lo peor.  Por lo que le pide a su mujer que se quede con el niño mientras él lleva a su mascota al veterinario más cercano. No sería la primera vez que un perro era envenenado en el barrio por algún desaprensivo al que le molestan los ladridos o simplemente desea hacer daño.
Por supuesto el  drama familiar es impresionante, la mujer estalla en lágrimas mientras trata de tapar los ojos a su hijo para que no vea al perro sangrando y el niño gritando para saber que le pasaba a su inseparable amigo. Ambos se quedan desconsolados mientras el hombre lleva al perro en brazos hasta el coche familiar.
Al llegar al veterinario es inmediatamente atendido en la sala de urgencias, donde se comprueba que el perro tiene un corte muy profundo en el hocico. El corte es muy limpio, como hecho con un cuchillo. Pero eso no es lo que más le preocupa al veterinario, el animal parece extenuado y a punto de ahogarse ya que le resulta casi imposible respirar, por lo que deciden sedarlo con la intención de buscar el objeto que parece impedirle tomar aire.
Finalmente el veterinario empieza a sacar un objeto sanguinolento que inicialmente no es capaz de distinguir, al extraerlo completamente se dan cuenta de que es un dedo humano que parece haber sido arrancado de un mordisco por el animal.
El hombre palideció al comprender porque su perro no se despegaba de la puerta del armario y porque el reguero de sangre llegaba hasta allí.
¡Había alguien dentro del armario cuando ellos llegaron!
Mientras ellos salieron a comprar alguien había entrado en su casa con intención de robar, pero el perro lo atacó y tuvo que refugiarse en el armario para evitarle. El animal le había mordido en la mano y él le había clavado un cuchillo en el morro dándole el tiempo justo para escapar.
Inmediatamente llamó a su mujer para avisarla de que tenía que salir inmediatamente de esa casa. Pero no contestaba el teléfono. Preocupado por su familia regresó tan rápido como pudo mientras llamaba a la policía conduciendo a toda velocidad. Al llegar allí se encontró lo que más temía…
En su ausencia, el ladrón aprovechó para salir del armario y enfadado por la herida que le había infligido el perro de la familia se vengó degollando a su mujer y su hijo antes de escapar.

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