miércoles, 30 de mayo de 2012



Un monstruo mítico que existe entre el mundo de la verdad y las leyendas, sus avistamientos se han reportado en el sur de Nueva Jersey por más de dos siglos. Muchos son los misterios e historias que rodean el origen de esta criatura, pues a pesar de no existir pruebas de su existencia personajes ilustres como el hermano de Bonaparte quien fue rey de España aseguraron haber tenido un encuentro con esta criatura mitad dragón nacida como humano.

El origen de la leyenda del demonio de Jersey es como una tela de araña, muchos son los hilos que lo forman. La historia más conocida sobre su origen se remonta al folclore de los Nativos Americanos, de la tribu Lenni Lenape quienes llamaban al área de Pine Barrens como “Popuessing” palabra que significa “el lugar de los dragones”. Sin embargo la leyenda más aceptada por los habitantes de Nueva Jersey pertenece a la madre Leeds, el relato habla sobre los doce hijos de la madre Leeds, tras dar a luz a su doceavo hijo ella dijo: “Si tengo otro más sería el diablo”.

En 1735 Leeds estaba dando a luz durante una tormentosa noche, alrededor de ella, sus amigos la observaban, supuestamente la madre Leeds era una bruja y el padre del niño era el mismo Diablo. El niño nació sin complicaciones, pero después su forma cambió, el cuerpo normal del bebe se transformó en una criatura con pezuñas, su cabeza se alargó hasta parecerse a la de un caballo, de su espalda brotaron alas similares a la de un murciélago y finalmente una cola bifurcada apareció en su parte trasera.

La criatura dejó de llorar para empezar a gruñir y gritar, el demonio recién nacido mató a la matrona que le ayudó a venir a este mundo y escapó por la chimenea, permaneció volando en círculos alrededor de las aldea y se dirigió hacia los pinos.

En 1740, residentes temerosos le pidieron al ministro local que exorcice a la criatura, tras el ritual los rumores que circularon decían que el exorcismo duraría por un siglo, pero el demonio de Jersey regresó a Pine Barrens por lo menos en dos ocasiones antes de que los cien años se cumplieran. A partir de 1890 las apariciones del demonio de Jersey se volvieron más frecuentes.

La madre Leeds fue identificada en la vida real como Deborah Leeds, quien era la esposa de Japhet Leeds, esta identificación ganó credibilidad por el hecho que Japhet nombró a todos sus doce hijos en el testamento que escribió en 1736. Esta información era compatible con la leyenda de que el demonio de Jersey era el décimo tercer hijo de Deborah y Japhet.

Existen también otras teorías sobre el origen del demonio, se considera como una creación de colonos británicos, quienes por vivir en Pine Barrens, eran ignorados por el resto de habitantes, ya que este sector era desolado y amenazador. Estas aisladas tierras se convirtieron en un refugio natural para aquellos que deseaban permanecer escondidos, como fugitivos, gente pagana, criminales. Estos individuos se unieron en grupos y pronto se convirtieron en conocidos bandidos que recibieron el nombre de “pineys”, más que ladrones eran vistos como idiotas congénitos, el llamado monstruo de Jersey eran los “pineys” que vestían pieles y partes de animales para infundir miedo en su territorio.

La leyenda del demonio de Jersey es alimentada por varios testimonios de acreditados testigos que afirman haber visto a la criatura, desde la época pre colonial hasta la actualidad, debido a que aún se reciben reportes dentro del área de Nueva Jersey, sin embargo estas cada vez son menos comunes.

De acuerdo a las personas que han visto al demonio, lo describen como si tuviese el cuerpo de un canguro con alas de murciélago, patas de cerdo y una cola bifurcada. Su cabeza es como la de un perro, pero su cara es alargada como la de un caballo. El tamaño de la criatura depende de su narrador, algunos dicen que mide 1'80 de estatura y otros de cinco a seis metros, se dice que es invulnerable a las balas. Los reportes de los testigos que lo han visto en varias ocasiones dicen que tiene ojos rojos muy brillantes que pueden paralizar a una persona y que en ocasiones ha emitido un fuerte chillido doloroso y perturbador. 

Mientras la historia crecía, hombres adultos temían aventurarse en las noches debido a que los rumores decían que el demonio se podía llevar perros grandes, gacelas, gatos, pequeñas vacas y ocasionalmente algún niño, quienes jamás era vueltos a ser vistos. Los desechos de los animales si eran encontrados. También se decía que el demonio de Jersey secaba la leche de las vacas por respirar cerca de ellas, o que mataba los peces de un arroyo con su presencia lo cual amenazaba la vida de la región entera.

La historia cuenta que el héroe naval, el Comodoro Stephen Decatur visitó las fábricas de acero de Hanover en Pine Barren en 1800 para testear cañones. Un día en el campo de tiro, el comodoro se percató de una extraña pálida criatura alada volando cerca, después de apuntarle y disparar, el tiro lastimó a la criatura en una de sus alas, pero el demonio continuó volando como si nada hubiera pasado.

Años después otro importante personaje se encontró con el demonio de Jersey, el antiguo Rey de España y hermano de Napoleón, Joseph Bonaparte cazando en sus tierras a principios de 1800, poco tiempo de asentado. El noble vivía bajo el nombre del Conde de Survilliers, pero los americanos tendían a llamarlo Míster Bonaparte, quien en 1817 adquirió el titulo para una propiedad de más de 1000 hectáreas cerca de Bordentown en el rio de Delaware. Tras una cacería en Pine Barrens persiguió al demonio de Jersey, cuando reportó el acontecimiento a las autoridades, la leyenda de esta criatura ganó más credibilidad.

En 1840, tal como el ministro advirtió hace cien años, el demonio regresó y atrás de él sembró terror en la región nuevamente. Robaba ovejas, acechaba a niños que salían después del atardecer. Las personas de toda la región del sur de Jersey cerraban sus puertas y ventanas, también colgaban una linterna en el marco de sus puertas con la esperanza de ahuyentar a la criatura. A partir de este año se reportaron muchos ataques en los años siguientes, pero lo más sorprendente fue su aparición en Haddonfield, Bridgeton, quienes experimentaron una serie de apariciones entre 1859 y 1873.

Delaware Enero de 1909, el demonio de Jersey ha regresado nuevamente y miles de personas han presenciado a la criatura y sus huellas, el misterio y escepticismo se desvanece. El miedo es tan fuerte entre la población que las escuelas cerraron y sus habitantes se negaban a salir de sus casas por temor a encontrarse con la criatura.

Las noches ahora son escalofriantes, y en una de ellas el oficial de policía, James Sackville tras pasar por un callejón oscuro se percató del monstruo mientras hacía su guardia nocturna, la criatura con alas emitió un horrible grito. El miedo se apoderó de Sackville y desenfundó su revólver, pero sus disparos no acertaron a la criatura mientras esta abrió sus alas y se desvaneció en el cielo nocturno. Un nuevo caso de una figura notoria que avistó este monstruo legendario.

Una anécdota de ese mismo año es relatada por E.W. Minster un cartero de Bristol, Pennsylvania, quien afirma haberse despertado alrededor de las dos de la mañana por un extraño y sobrenatural sonido que provenía del rio de Delaware, inquieto miró por su ventana y vio lo que él describió como una gran grulla que mientras volaba emitía un curioso brillo. La criatura tenía un cuello largo estirado hacia adelante mientras volaba, delgadas alas y largas piernas traseras, esta aberración hacía una extraña combinación de sonidos y silbidos para después desaparecer en la oscuridad.

Las apariciones continuaron y el 19 de Enero de 1909, el Señor y la Señora Evans se despertaron temprano en la mañana por el sonido de un animal grande en el techo de su hogar. Los esposos lo describieron como la cara de un perro collie y la cabeza de un caballo, tenía un cuello largo, con grandes alas y patas traseras similares de la de una grulla con pezuñas de caballo, también tenía dos pequeñas garras en la parte superior de su torso. Y así como apareció de la nada, el demonio de Jersey se desvaneció nuevamente.


La criatura no regresó hasta 1927 cuando en una noche, un taxista camino a Salem se detiene a cambiar un neumático, cuando terminó de arreglarlo su auto se sacudió violentamente. Cuando levantó la vista pudo ver una gigantesca y alada figura en el techo de su auto. El taxista dejó sus herramientas, y tras subirse corriendo al coche condujo a toda velocidad dejando el horror atrás, parando en la estación de policía de Salem para reportar lo que había sucedido.

En 1961, el demonio de Jersey acechó a dos parejas que estaban aparcadas en un auto en Pine Barrens. Las personas fueron interrumpidas cuando escucharon un chillido fuera, cuando observaron por las ventanas el techo del vehículo fue aplastado hacia adentro. Sin perder el tiempo huyeron y al poco tiempo regresaron, pero nuevamente escucharon ese chillido y vieron a una criatura volando por los árboles mientras se rompían pedazos de madera en su vuelo.

En Vineland en 1987, se encontró el cadáver de un pastor alemán, el cuerpo había sido descuartizado como si hubiese estado en una explosión. El pastor fue encontrado a casi 8 metros de la cadena a la cual había sido enganchado, alrededor de lo que quedaba de él se encontraron extraños rastros que nadie supo identificar o seguir.

La última aparición del demonio de Jersey fue en 1993 cuando un guardabosques llamado John Irwin conducía por la orilla del rio Mullica en el sur de Nueva Jersey. El guardabosque se asustó cuando su camino estaba bloqueado por el demonio de Jersey, el cual describió como una criatura de 1'80 de alto cubierto por un pelaje negro. Irwin comentó que él y la criatura se miraron por varios minutos antes de que esta huyese por el bosque.


En el presente sólo se han producido avistamientos aislados del demonio de Jersey, los cuales cada vez tienen menos frecuencia. Es ahora en este periodo de carreteras pavimentadas, luces eléctricas y la tecnología que ha llegado a la región que han espantado a la criatura que por más de dos siglos y medio acechaba a sus habitantes, el demonio fue obligado a esconderse lejos de la civilización.

En estos tiempos modernos la falta de pruebas sobre la existencia de esta criatura hace creer que su creación es parte del folclore de Nueva Jersey. Pero si simplemente fuera un mito, como se explica sus apariciones si los testigos que confirmaron su presencia eran personas importantes y respetables. Es probable entonces que el demonio de Jersey sea más que una leyenda o tema cultural, puede que esté esperando ser encontrado en alguna montaña lejana.



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