domingo, 31 de mayo de 2015



La tradición de los Nueve Desconocidos se remonta a la época del emperador Ashoka, que gobernó la India desde el año 273 a.C. Fue el nieto de Chandragunta, el primer unificador de la India. Tan lleno de ambición como su antepasado, su tarea sería completar su legado. Así emprendió la conquista de Kalinga, que se extendía desde la actual Calcuta hasta Madras. Los “kalinganeses” resistirían la invasión y perderían a cien mil hombres en batalla. El espectáculo de tanta gente masacrada trastornó a Ashoka.
Los Nueve Desconocidos
A partir de aquí vio para siempre la guerra como un horror. Renunció a proseguir la integración de los países no sometidos, afirmando que la verdadera conquista consistía era capturar la estima de los hombres por la ley del deber y de la piedad, pues la Sacra Majestad desea que todos los seres animados disfruten de seguridad, libertad, paz y la felicidad. Convertido al budismo, y debido a sus formas, Ashoka extendió esta religión a través de las Indias y de su imperio, que abarcaba hasta Malasia, Ceilán e Indonesia. Luego el budismo llegó a Nepal, Tibet, China y Mongolia. Sin embargo, Ashoka respetaba todas las sectas religiosas. Aconsejaba a los hombres a ser vegetarianos, abolió el alcohol y el sacrificio de animales. H. G. Wells, en su resumen de la historia universal, escribe: “Entre las decenas de miles de nombres de monarcas que se amontonan en los pilares de la historia, el de Asoka brilla casi solo, como una estrella”.

Se dice que, consciente de los horrores de la guerra, el emperador Ashoka quiso prohibir para siempre a los hombres que utilizaran la inteligencia de una manera perjudicial. Bajo su reinado, la ciencia de la naturaleza pasó a ser secreta, tanto la pasada como la futura.
Las investigaciones, iban desde la estructura de la materia a las técnicas de psicología colectiva, escondiéndose, de ahí en adelante y durante veintidós siglos, tras la cara mística de un pueblo cuyo mundo se movía entre las preocupaciones del éxtasis y lo sobrenatural. Ashoka fundó la sociedad secreta más poderosa del universo: la de los Nueve Desconocidos. Nueve hombres, Nueve libros, todo el conocimiento del universo. Poseer uno de los libros automáticamente convertía a su dueño en uno de los nueve seres más poderosos en el mundo. Todos los secretos residen en los Nueve Libros que Ashoka se esmeró en ocultar. Sin embargo, como el portador de un libro tendría un profundo respeto por el otro portador, nunca se trataban de robar unos a otros. Así fueron pasados de generación en generación, a excepción del portador del libro que tenía el secreto de la inmortalidad, que según la leyenda sigue siendo el mismo desde el comienzo de la sociedad secreta.
Se dice que los grandes responsables del destino actual de la India, y sabios como Bose y Ram creen en la existencia de los Nueve Desconocidos, de los cuales reciben sus consejos y mensajes. Con un poco de imaginación, es posible darse una idea de la importancia de los secretos que pueden guardar esto nueve hombres que han beneficiados directamente a los experimentos, el trabajo y la documentación acumulada a lo largo de más de veinte siglos.
¿Cuáles son los objetivos que estos hombres tienen en mente?
No dejar que los medios de destrucción caigan en manos profanas. Continuar la investigación en beneficio para la humanidad. Estos hombres se renuevan por cooptación, con el fin de defender los secretos técnicos de un pasado muy lejano.
los nueve
Son raras las manifestaciones externas de los Nueve Desconocidos. Una de ellas está relacionada con el prodigioso destino de uno de los hombres más misteriosos de Occidente: el Papa Silvestre II, conocido bajo el nombre de Gerbert d’ Aurillac. Nacido en Auvernia, en el año 920, fallecido en en 1003, Gerbert fue un monje benedictino, profesor de la Universidad de Reims, arzobispo de Rávena y Papa por deseo del emperador Otto III. Había pasado algún tiempo en España, después de un viaje misterioso que lo había llevado hasta las Indias, aprendió diversos conocimientos que causaron asombro en su séquito. También poseía, en su palacio, una cabeza de bronce que respondía SÍ o NO a las preguntas que le hacía sobre la política y la situación general de la cristiandad.
En opinión de Silvestre II (volumen CXXXIX de Patrología Latina, de Migne), este proceso era muy simple y correspondía con el cálculo hecho con dos números. Se trataba de un autómata similar a las máquinas binarias modernas. Esta cabeza “mágica” fue destruida a su muerte, y los conocimientos traídos por él cuidadosamente escondidos. La biblioteca del Vaticano, sin duda, ofrece algunas sorpresas a los investigadores autorizados. El número de octubre 1954 de Computers and Automation, una revista sobre computo dice: “Tenemos que imaginar a un hombre de extraordinario conocimiento, con una destreza y una habilidad mecánica fuera de lo común”. Esta cabeza parlante habría sido hecha sobre un determinado conjunto de estrellas que se produce exactamente en el momento en que todos los planetas están a punto de iniciar su curso. No se trataba del pasado, ni del presente, mucho menos del futuro ya que este invento aparentemente superaba la importancia de su rival: el perverso “espejo sobre la pared” de la Reina, el precursor de nuestros modernos cerebros automáticos. Algunos dijeron, por supuesto, que Gerbert sólo fue capaz de construir una máquina así, por que hizo un pacto con el diablo y le juró fidelidad eterna”.
¿Otros europeos habrían estado en contacto con la sociedad de los Nueve Desconocido?
Fue preciso esperar hasta el siglo XIX cuando reapareció este misterio, a través de los libros del escritor francés Jacolliot.
Jacolliot fue cónsul de Francia en Calcuta durante la época de Napoleón III. Escribió una obra de gran expectación, comparable, si no superior, a la de Julio Verne. Dejó, además, varias obras dedicadas a los grandes secretos de la humanidad. Esta extraordinaria obra fue robada en su mayor parte por los ocultistas, profetas y taumaturgos. Completamente olvidado en Francia, y celebre en Rusia. Jacolliot es formal: la Sociedad de los Nueve Desconocidos es una realidad. Y lo más extraño es que cita a este respecto, técnicas absolutamente inimaginables en 1860, como por ejemplo, la liberación de la energía, la esterilización por radiación y la guerra psicológica.
Talbot Mundy
Yersin, uno de los más cercanos colaboradores de Pasteur y Roux, habría sido informado de secretos biológicos durante un viaje a Madras en 1890, y de acuerdo con las instrucciones que se le administraron, preparó el suero contra la peste y el cólera.
La primera divulgación de la historia de los Nueve Desconocidos tuvo lugar en 1927, con la publicación del libro de Talbot Mundy, que perteneció, durante veinticinco años, a la policía de las Indias. Este libro está a medio camino entre novela e investigación.
Los Nueve Desconocidos utilizarían una lengua sintética. Cada uno de ellos estaría en posesión de un libro constantemente renovado y que contiene el informe detallado de una ciencia. El primero de estos libros estaría dedicado a las técnicas de propaganda y guerra psicológica. “De todas las ciencias, dice Mundy, la más peligrosa sería la del control del pensamiento de las personas, pues permitiría gobernar al mundo entero. ”
Cabe señalar que los Semántica General de Korjybski, apenas data de 1937, y que fue necesario aguardar la experiencia de la última guerra mundial para que se empezaran a cristalizar en Occidente las técnicas de la psicología del lenguaje, es decir, la propaganda.
El primer colegio de semántica americano solo fue creado hasta 1950. En Francia, sólo se sabe de La violación de las multitudes por la propaganda política, de Serge Tchokhotine, cuya influencia en los círculos intelectuales y políticos fue importante, a pesar de que sólo toco ligeramente el tema.
nueve
El segundo estaría consagrado a la psicología. Hablaría especialmente de la manera de matar a un hombre con sólo tocarlo, causando la muerte al invertir su impulso nervioso. Se dice que el judo se deriva de ciertas partes de este documento.
El tercero examinaría más a fondo la microbiología y en especial los coloides protectores.
El cuarto trataría la transmutación de los metales y la alquimia. Cuenta la leyenda que en tiempos de hambruna, los templos y las organizaciones religiosas de protección reciben de fuente secreta de grandes cantidades de oro muy fino.
El quinto incluiría el estudio de todos los medios de comunicación, terrestres y extraterrestres.
El sexto contendría los secretos de la gravitación.
El séptimo sería la más basta cosmogonía concebida por nuestra humanidad.
El octavo trataría de la energía eléctrica, el electromagnetismo y del magnetismo.
El noveno estaría dedicado a la sociología, indicaría las leyes de la evolución de las sociedades y permitiría la predicción de su caída.
La leyenda de los Nueve Desconocido está ligada al misterio de las aguas del Ganges. Multitud de peregrinos, que padecen las enfermedades más terribles y diversas, allí se bañaban sin perjuicio para gozar de buena salud. Dicen que las aguas sagradas purifican todo. Pretenderían atribuir esta extraña propiedad del río a la formación de bacteriófagos. Pero, ¿por qué motivo no se formarían también en el Brahmaputra, el Amazonas o en el Sena? La hipótesis de una esterilización por medio de radiaciones aparece en la obra de Jacolliot, cien años antes de que supiéramos que el fenómeno era posible. Estas radiaciones, según Jacolliot, provendrían de un templo secreto excavado bajo el lecho del Ganges.
Técnicas conocidas en la actualidad por nuestra ciencia para la proliferación y la oxidación de los microorganismos.
mundo
Lejos de agitaciones religiosas, sociales y políticas, resolutos y perfectamente ocultos, los Nueve Desconocidos encarnarían la imagen de la ciencia calma, la ciencia con conciencia. Señores de los destinos de la humanidad, pero absteniéndose de utilizar su propio poder, esta sociedad secreta es el mejor homenaje posible a la libertad en plena elevación. Vigilantes a la sombra su gloria oculta, estos nueve hombres ven construirse y destruirse a las civilizaciones, menos indiferentes que tolerantes, dispuestos a ayudar, pero siempre bajo la imposición de ese silencio en el que se fundamenta la grandeza humana. ¿Mito o realidad?
Hay quienes arriesgan una teoría, una de las más interesantes es la siguiente:
“Los Vedas tienen varios pasajes que supuestamente demuestran la injerencia de un pueblo extraterrestre que convivió con los indígenas hace mucho tiempo. Fueron vistos como dioses por tener una tecnología muy avanzada. Este pueblo le proporcionó a los indios conocimiento. Sin embargo, sin la debida preparación, los seres humanos comenzaron a utilizarlo de forma incorrecta, como el caso de la Vimanas, eliminando a miles de personas en el campo de batalla con un solo ataque. Los extraterrestres (o intraterrestres) cansados de esta destrucción, regresaron a sus hogares. La masacre continuó hasta el día en que Ashoka decidió poner fin. El conocimiento fue dividido entre los miembros de la sociedad y estos fueron escondidos por siempre y sólo lo utilizan cuando es necesario”.


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