domingo, 23 de diciembre de 2012



Existen cientos de mitos y leyendas relacionados con extrañas luminarias nocturnas. Pequeñas luces, destellos y llamas que aparentemente no responden a las leyes de la física conocida por el momento. De entre todas ellas, quizás las más antiguas sean los fuegos fatuos, unas fugaces luminiscencias que aparecen en cementerios y zonas pantanosas relacionadas con la inflamación espontánea de ciertas materias, pero que en algunos casos, parecen retroceder ante la presencia de observadores.

La espontaneidad y la corta duración de estas luminiscencias las convierten en algo prácticamente imposible de captar en imágenes, lo que aumenta su halo misterioso y enigmático que, desde los primeros reportes hace ya muchísimo tiempo, no ha hecho más que aumentar ante la falta de una respuesta científica a este fenómeno.
Las teorías son muchas y variadas y van desde la inflamación espontánea de sustancias animales o vegetales en descomposición, fósforo y gases como el metano, organismos bioluminiscentes, o simplemente el brillo de las sales de calcio presente en las osamentas.
Ciertamente, ninguna de estas teorías explica el porqué las azuladas llamas parecen tener cierto patrón de movimiento, mantener su forma y tamaño durante varios minutos e incluso desplazarse contra el viento. Para los gases se necesitaría una fuente de ignición, los organismos bioluminiscentes difícilmente podrían adoptar la forma y características de una llama, el fósforo no suele tomar los tonos azulados asociados a los fuegos fatuos y las osamentas, por norma general, tampoco forman llamas y suelen estar enterradas…
Otras teorías relacionan el fenómeno con la electricidad y su aparición espontánea cuando se dan ciertas condiciones climatológicas y geológicas. Según reza la wiki: los profesores Derr y Persinger, y por Paul Deveraux. Derr y Persinger propusieron la teoría de que las luces terrestres pueden ser generadas por la tensión tectónica, que calentaría las rocas vaporizando el agua que contienen. Las rocas piezoeléctricas como el cuarzo producen así electricidad, que es conducida por esta columna de agua vaporizada hasta que alcanza la superficie, apareciendo como luces terrestres. Esta teoría implicaría que la mayoría de las luces terrestres se dan en lugares con tensión tectónica. De ser correcta, explicaría por qué tales luces suelen comportarse de forma errática e incluso a veces aparentemente inteligente, desafiando a menudo las leyes de la gravedad.
Por último queda la explicación más antigua, la que viene dada por mitos y leyendas del folclore europeo que relacionan directamente los fuegos fatuos con motivos menos terrenales y científicos. Según algunas leyendas, estas extrañas luces son fruto de espíritus malignos que intentan desviar a los viajeros de su camino. En otras se dice que son los espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos que danzan con su luz entre el cielo y el infierno. Otros mitos, más románticos, las relacionan con hadas del bosque o personajes y criaturas un tanto oscuros.
Mucho y variado es lo que se puede leer sobre los fuegos fatuos, pero lo único cierto es que a día de hoy se continúa sabiendo lo mismo que hace siglos; absolutamente nada. Sea como fuere, si alguna vez os encontráis alguno ante vosotros, no os recomiendo acercaros a encender con ellos un cigarrillo.


Fuentes:
http://inamidst.com/lights/wisp/
http://es.wikipedia.org/wiki/Fuego_fatuo

sábado, 22 de diciembre de 2012



Durante febrero de 1855, unas extrañas huellas aparecieron sobre la nieve que cubría un terreno el pueblo de Devonshire, Inglaterra.

Las pisadas, de 18 centímetros de largo por siete de ancho, tenían una figura extendida con forma de cascos de caballo y podían ser presenciadas a lo largo de 150 kilómetros sin que, nada, ni casas, ni objetos, siguieran su trayecto en línea recta.

Los pobladores descartaron que fuera un animal, y culparon a un ente demoníaco de haber sido el autor de las mismas, menciona escalofrios.org.

En marzo de 2009, varias marcas similares a las de 1855, volvieron a aparecer en Devonshire.



El gato es un animal que siempre ha estado ligado con el tema del esoterismo, la magia, la brujería y que ha tenido una relación muy estrecha con la muerte, con lo que estos felinos han sido muchas veces injustamente temidos y rechazados sin razón alguna.

Sin embargo, a través del tiempo se ha hecho innegable la situación de que algo sumamente extraño relaciona a este misterioso animal con aquello que todavía no terminamos por entender del ocultismo y del “más allá”.

Una muestra de ello la podemos palpar hoy en día a través de este gato, llamado Óscar, y que ha dejado asombrados a todos los que han conocido de cerca el caso, pero también ha causado un temor a encariñarse con el animal temiendo lo peor para sí mismos.

Óscar vive dentro de una residencia para gente de la tercera edad en los Estados Unidos y al parecer, el gato presiente la llegada del ángel de la muerte que viene por las almas de los ancianos, porque justamente en los momentos previos a estos dramáticos desenlaces, el felino se acomoda y duerme cerca al cuerpo de la persona confirmando de antemano la triste partida de su alma.

Esto ha sido comprobado infinidad de veces dentro del albergue y más allá de tomarlo como todo un increíble suceso de la intuición de este felino, muchos han considerado a Óscar como al mismo Ángel de la Muerte.

El médico encargado de dar la noticia ha iniciado los escritos de un libro en el que se pueda apreciar la manera favorable el aprovechamiento de esta asombrosa cualidad de los gatos a favor de quienes padecen de enfermedades terminales.

Se cuenta que Óscar había sido adoptado desde pequeño para ser entrenado como mascota en las terapias para ancianos, y para personas con demencia y graves enfermedades. Y fue a los seis meses que el personal de este albergue que lo adoptó, vio que el animal se echaba a dormir solamente en las camas de las personas que estaban a punto de morir.

Luego de haber demostrado esta habilidad con unas cincuenta personas -que pasaron a mejor vida-, comprobaron con un hecho de manera fehaciente la facultad del felino. Y ello ocurrió cuando a pesar de que tenían un paciente de quien todos estaban convencidos de su próxima muerte, Óscar prefería echarse a dormir en la cama de otro paciente que no parecía tan enfermo.

Sin embargo, todos quedaron estupefactos cuando se dieron con la sorpresa de la muerte de esta segunda persona antes que la del más grave.



Esta historia que les voy a contar suena increíble y curiosa quizá

Pero sin embargo fue la realidad olvidada por ti quizá pero por mí no el recuerdo no se borró por generaciones prevaleció

Hace mucho tiempo en un lugar muy distante y extraño existió un hechicero cruel, maligno y despiadado que con sus propias manos fue a crear un ser humano viviente pero artificial

No tenía alma, no tenía conciencia, no tenía casi nada de decencia, no sentía dolor, no sentía afecto, no tenía emociones que sentir, ni razones propias por las que vivir.

El solo estaba para la voluntad de aquel cruento hechicero era para el cómo alguna clase de maestro titiritero. Una orden, un mandato para él una obligación de inmediato ya sea para realizar un asesinato, una intimidación o una labor de rato él lo haría sin cuestionar, el lo haría sin dudar…….después de todo no tenía voluntad

Pero cierto extraño día paso algo que nadie esperaría aquel esclavo sumiso terminando de participar en una sanguinaria y terrible disputa vio algo que de inmediato cambiaría el rumbo de su día y le daría un significado a su existencia algo que le daría una propia esencia.

Una bella dama de pálida tez blanca cuya sonrisa irradiaba alegría y amor por la vida con una intensidad creciente parecida a lo potencia de una nova ardiente.

Con cierta admiración se le quedo mirando a aquella bella joven que le sorprendió tanto, ella respondió con un gesto y una amable sonrisa, para el sin despedirse irse extrañado corriendo muy deprisa.

Que era lo que pasaba, que es esto que siento preguntas frecuentes que en su mente sonaban una y otra vez en su intranquila mente, era inconcebible que un ser como el tales cosas pudiera sentir, esas experiencias vivir.

Así fue como después de cada encargo de su maestro iba a ver con una extraña emoción que cada vez más en el crecía a aquella dulce jovencita para el única y demasiado bonita como una rosa entre pequeñas florecillas.

Aun sin alma, aun sin sentimientos algo muy dentro suyo rápido cambiaba, algo pronto se desarrollaba.
Lo que sintió era más fuerte que de lo que supuestamente era carente y para ninguna lógica existente ese hecho debía acontecer así fue para cualquier posible parecer.

Y aunque trabajo le costó porque hace tiempo no sabía lo que era sentir, lo que era soñar, como se sentir el en verdad a alguien a amar. El sin pensarlo más le confeso eso que por ella no dejo de sentir, a lo que ella con grata coincidencia también sentía esos mismos puros sentimientos…pero que vaya sorpresa esto fue mutuo que alegría en aquel día para tanto uno como el otro.

Al regresar él le comunico a el hechicero que nunca más volvería a matar, nunca más a robar, nunca más un acto de maldad a lo que él se sorprendió y cuestiono su atrevimiento pero sin decir ni una palabra se retiró. El antiguo esclavo ahora en libertad de su merced, ya no más obedecerá a quien la vida le fue a entregar.

Pero poco le fueron a durar aquel gusto y felicidad porque aquel maquiavélico hechicero a su enamorada fue a capturar sin que él lo pudiera esperar.
El sin pensarlo ni dudarlo valientemente y con espada en mano fue hasta ese lugar distante a salvarla de la maldad ambulante.

No importa a lo que se enfrentara engendros no-muertos o monstruos sin cara nada de su camino lo distraería la traería con vida en uno o dos días.

Al llegar el fin se encontró con un laberinto que al parecer no tendría fin pero con suficiente concentración dedujo la exacta dirección

Al llegar una pregunta le hizo dudar “podre yo acabar con el que la vida me fue a entregar?” pero a su misma vez por su mente paso “el me la ha dado pero estar con ella a vivir de verdad me ha enseñado”
Y así él se decidió con espada en mano se lanzó, mas sin complicación alguna aquel hechicero con una descarga de energía hacia la pared lo lanzo con una facilidad que francamente no describiría pero sin embargo como si nada de allí se levantó y con gran coraje el combate continuo.

El hechicero mediante un mandato en un pequeño rato a su comando aparecieron más humanos artificiales, esclavos sin voluntad propia, el fabrico varios más...un ejército quizá.

“Pensabas acaso que eras el único de ti pueden haber mucho mas no lo vayas a dudar” el hechicero fue a exclamar. Pero el con valentía continuo y a 20 o quizá más derroto, aquel maligno sin palabras quedo al ver cómo sin vacilar con tantos su antiguo esclavo acabo.

Sin menor importancia por la vida del hechicero fue a liberar a su amada de aquella prisión en que cautiva estaba.

Pero de pronto como una traición por la espalda aquel hechicero conjuro una espada que al pobre sujeto atravesó de un momento a otro de gravedad lo hirió.
Y ahí vemos al malherido, la chica con preocupación a su auxilio corrió le abrazo diciendo “no te vayas por favor mi vida, mi amor”

Escucho la voz del hechicero exclamando “ahora sigue ella y no podrás evitarlo”. Con la poca energía que le quedaba del suelo se levantó y con su espada y gran ira la cabeza del hechicero rebano.

Habiendo acabado con el maligno, el también termino por caer y de nuevo termino por caer a los brazos de su amada de nuevo acudió, ella con lágrimas en los ojos en él se apoyó.

De repente el también empezó a llorar diciendo “no puedo creerlo de mi alguien se llegó a preocupar….nunca creí que esto llegara a pasar” y con tristeza estas palabras pronuncio “si aquí yo muero moriré feliz porque morí a tu lado y protegiéndote hasta el fin”

Y ahora contemplamos el trágico desenlace de la muerte de aquel sujeto creado, la muerte de aquel liberado de las cadenas, aquel sujeto que rompió con lo estipulado y aun sin emociones sus sentimientos ha forjado.



Finalizada la hora del almuerzo escolar, la maestra les comunicó a los alumnos que la junta directiva había planificado un simulacro de incendio en el que todos debían participar.
Poco después sonó la alarma y los alumnos salieron para reunirse en el patio. Era un día caluroso, con el cielo despejado y un sol que hacía arder la piel, llenando las frentes de los estudiantes con pequeñas gotas de sudor.
La maestra comenzó a leer la lista de nombres. Todos alzaban la mano y decían “presente” de forma mecánica, consumidos por el aburrimiento. Sin embargo, una chica de un grupo de cinco amigas se fijó en el hecho de que Carmen (una compañera de clase) estaba de pie junto a la alcantarilla, a la que le faltaba la tapa desde hacía semanas, y aún faltaba bastante para que la maestra leyera su nombre. Sus ojos brillaron. Carmen estaba entre las últimas de la larga lista organizada en orden alfabético: ¿qué pasaría cuando la llamen si caía en la alcantarilla? “¡Carmen está en la alcantarilla!”, podrían corear y entonces todos reirían a carcajadas y la pobre Carmen sería el hazme reír. Quién sabe, incluso podrían terminar por bautizarla como “La Chica de la Alcantarilla”. La oportunidad de romper el aburrimiento y hacer historia era perfecta, así que les comunicó discretamente la idea a sus cuatro amigas y todas empezaron a agolparse en torno a Carmen, fingiendo torpeza para empujarla y hacerla caer sin que aquello pareciese premeditado…
La maniobra fue perfecta, Carmen apenas emitió sonidos de queja mientras la hacían caer y, cuando dijeron su nombre, las cinco chicas empezaron a gritar: “¡Ella está en la alcantarilla¡ ¡Ella está en la alcantarilla!”.
Un mar de carcajadas se desató, pero las risas empezaron a silenciarse cuando la maestra se acercó a ver y, antes de que emitiera palabra alguna, se giró y miró a todos con una mueca impregnada de angustia y terror. La situación no inspiraba risa alguna: Carmen había caído de cabeza en el hueco y al aterrizar su cabeza se había torcido hacia un lado en una posición totalmente imposible, su cara casi sin piel después de haberse raspado contra las paredes de la alcantarilla en la caída y una mueca espantosa como si hubiera tratado de gritar y no hubiese tenido el tiempo suficiente. La sangre se dispersaba en un charco que se mezclaba con el excremento húmedo y maloliente que impregnaba todo su cuerpo.
Las cinco chicas se acercaron a ver. Una lágrima asomó tímidamente en la mejilla de la autora de la broma mientras sus ojos atónitos contemplaban como una gorda cucaracha yacía sobre lo que alguna vez fue el rostro de Carmen, moviendo sus antenas como para ver si todo estaba bien. Pero nada estaba bien, y ella y cada una de sus amigas se sintieron como uno de esos repulsivos insectos cuando la Policía vino y determinó que Carmen tenía el cuello roto y estaba muerta. Según dijeron, al caer Carmen se golpeó con las escaleras metálicas, de tal forma que perdió la cara y después se rompió el cuello al estrellarse contra el cemento.
Minutos después se llevaron el cadáver de Carmen, acompañado por una procesión de moscas cuyos zumbidos eran casi el único ruido en medio del fúnebre silencio. Ese día hubo un interrogatorio después de clases. Todos debían ir.
En el interrogatorio las cinco chicas dijeron que fue un accidente y que ellas fueron testigos. La Policía les creyó y el caso de Carmen Winstead se cerró, pero algo aún más siniestro había comenzado…
Meses después, compañeros de clase de la fallecida Carmen empezaron a recibir correos electrónicos que se titulaban “La empujaron” y afirmaban que a Carmen la habían empujado, que su muerte no era un accidente. También, los correos decían que los culpables debían asumir la responsabilidad del crimen, pues de lo contrario habría terribles consecuencias.  La mayoría pensó que los correos eran una farsa elaborada por alguien que quería divertirse causando temor, pero otros no estaban tan seguros.
Transcurridos unos pocos días tras la cadena de correos, la chica que ideó el plan para ridiculizar a Carmen estaba bañándose cuando de pronto oyó una extraña risa. Cerró el grifo para oír mejor: la risa parecía venir del interior de la ducha. ¿Acaso se estaba volviendo loca? Aterrada, se secó rápidamente, se vistió, se despidió de su madre nerviosamente y se fue a dormir más temprano que de costumbre. Cinco horas después su madre se despertó al oír un portazo en la puerta de entrada. Su hija no estaba en la habitación ni en lugar alguno de la casa. Llamó a la Policía, pero los agentes poco podían hacer al respecto, ya que no se podía interponer una denuncia en personas desaparecidas hasta que transcurrieran 48 horas, aún así prometieron a la desconsolada madre patrullar las calles cercanas para buscar a su hija. La búsqueda de familiares y amigos tampoco tuvo éxito y la chica no apareció aquella noche.
La mañana siguiente mientras el conserje del colegio limpiaba las hojas secas del patio, se encontró que la tapa de la alcantarilla (que habían vuelto a colocar después de producirse la trágica muerte de Carmen)  había sido levantada y apartada a un lado. Al asomarse descubrió algo realmente escalofriante. Parece que la chica desaparecida la había retirado antes de lanzarse de cabeza por el conducto y se encontraba en el fondo con el cuello roto y la cara destruida, borrada por los golpes que se había dado al caer y golpearse con las escaleras metálicas de las cloacas. Una muerte idéntica a la que sufrió Carmen.
El mismo destino les esperaba a las otras cuatro culpables de la muerte de Carmen. Tras la muerte de las dos primeras un equipo del ayuntamiento soldó la alcantarilla para que nadie más pudiera abrirla. Sin embargo eso no pareció impedir a la tercera víctima arrancarla del suelo, algo que requería una fuerza sobrehumana. Por supuesto esa fue la gota que colmó el vaso y se decidió colocar vigilancia las 24 horas del día en ese peligroso punto de encuentro para “suicidas”.
Las dos víctimas restantes  murieron de la misma forma, pero el espíritu de Carmen en esta ocasión las guió hasta alcantarillas cercanas a sus domicilios, la vigilancia podría frustrar sus planes. Una por una cayeron en las  alcantarillas, perdiendo el rostro y rompiéndose el cuello. Todas se habían quedado dormidas antes de su trágica muerte, en ese momento cuando se encontraban más vulnerables, Carmen aprovechaba para poseer sus cuerpos y guiarlas como si se tratara de un caso de sonambulismo hacia un muerte tan cruel como la que ella había sufrido. Un destino cruel porque podían sentir todo lo que ocurría pero no tenían control sobre su cuerpo.
Pero la cadena de muertes no se detuvo ahí, ya que posteriormente otros compañeros de clase de Carmen también fueron encontrados muertos en distintas alcantarillas, con el cuello roto y el rostro anulado. Ellos y ellas también se habían dormido antes de aparecer muertos…
Resultaba muy inquietante pensar que todos esos otros compañeros muertos no habían creído en los correos electrónicos que afirmaban que Carmen fue empujada. ¿Acaso el espíritu de Carmen se estaba vengando? ¿Podría eso explicar muertes tan extrañas en las que no se entendía cómo diablos los cuerpos habían ido a parar a la alcantarilla sin que nadie advirtiese con claridad el rumbo que las víctimas tomaban antes de ser asesinadas? El espíritu de Carmen Winstead andaba suelto y, quien no creyese que ella fue empujada, corría el riesgo de ser castigado con una muerte semejante a la de Carmen, muerte que caería sobre él o ella durante las horas de sueño, con un sigilo que solo se rompería al caer por la alcantarilla…

martes, 18 de diciembre de 2012



Cuenta la leyenda que un camionero llamado Ignacio Velázquez avanzaba a gran velocidad con su tráiler por una zona montañosa. Aunque habitualmente era muy precavido y un gran conductor, la noticia de que su mujer estaba a punto de dar a luz le había obligado a saltarse las precauciones que normalmente tomaba mientras conducía. Sabía que debía llegar lo más rápidamente posible para entregar un dinero que era necesario para que asistieran el parto de su esposa, por lo que no dudó ni un instante en arriesgar su vida entre abismos y zonas rocosas para llegar lo antes posible. Era un cantidad de dinero muy grande porque sumaba el total de dos meses de trabajo y la venta de una finca que recientemente había heredado.
Cuando faltaban pocos kilómetros para el desvío que le llevaría junto a su esposa y el primer hijo que ésta alumbraría, su camión perdió el control y salió de la carretera. El impacto contra las rocas fue brutal, pero Ignacio consiguió salir del vehículo sin un solo rasguño. Aturdido por la situación y sin saber muy bien qué hacer, intentó que algún coche le llevara hasta su mujer, pero era un carretera poco transitada y tras varios minutos no pasó ningún otro vehículo. Decidido a llegar junto a los que quería de una forma u otra, comenzó a caminar en dirección a su destino; anduvo por aquella carretera varios kilómetros, pero por alguna extraña razón parecía no avanzar y, cuanto más se alejaba del lugar del accidente, más oscuro se volvía todo. Desesperado por la situación decidió sentarse en una roca, aunque no se sentía cansado, mas estaba tan confundido que necesitaba hacer una pausa, y cual fue su sorpresa que, al mirar hacia atrás buscando algún coche para hacer autostop, encontró a su camión estrellado contra las rocas. Era como si no hubiera caminado ni diez metros a pesar de todo su esfuerzo, como si estuviera atado a aquel lugar y le fuera imposible escapar. Se había convertido en un alma en pena atado a este mundo
Sin embargo el deseo de Ignacio por ayudar a su familia era tan fuerte que ni la muerte le podía impedir que cumpliera con la promesa que le había hecho a su mujer de que llegaría con el dinero. Para él, el tiempo no transcurría a la misma velocidad que para nosotros y cada día era como si volviera a comenzar y no pudiera comprender que la vida seguía su curso normal, cada día empezaba con la misma angustia por no poder ayudar a los que amaba ni despedirse de ellos.
Con el tiempo y casi sin darse cuenta, su espíritu se volvía cada vez mas fuerte, incluso corpóreo, hasta que llegó un momento en el que pudo aparecerse a los conductores que viajaban por esa vía a la misma hora en que él falleció en el accidente con su camión. La mayoría de conductores, asustados, aceleraban el paso o le ignoraban. Hasta que un día…
Una noche un joven llamado Daniel circulaba a altas horas de la madrugada por la carretera, cuando vislumbró a un hombre a un lado de la calzada que parecía haber salido de la nada. Pensando que hacía autostop detuvo su coche y bajó la ventanilla.
-Buenas, señor ¿a dónde va?
-Amigo, necesito ayuda, mi nombre es Ignacio Velázquez y mi mujer está a punto de dar a luz. Mi camión se ha salido de la calzada, no puedo dejarlo aquí con toda la carga (mintió el fantasma para no desvelar que estaba ligado a aquel lugar), pero es de vital importancia que mi mujer reciba este sobre con dinero para que atiendan su parto y las necesidades del niño. Esta es la dirección dónde vivimos, una matrona se encuentra con ellos- le dijo mientras le ofrecía un papel con una dirección anotada y un sobre bastante abultado lleno de dinero.
Daniel no veía el camión que parecía señarlarle el hombre, pero sintió al mirarle a los ojos que era un hombre bondadoso y desesperado que realmente necesitaba su ayuda. Había algo extraño en él, como si por alguna razón sus ojos no pudieran enfocarle y le viera borroso, pero no le dio mayor importancia y lo atribuyó a su cansancio y a que llevaba mas de una hora con la mirada fija en la carretera y concentrado para evitar salirse de la calzada en alguno de los peligrosos abismos.
Alargó su mano para recoger el sobre y la dirección y de forma casual rozó la mano de Ignacio. Un escalofrío subió por su brazo hasta su espalda, un frío tan intenso que le hizo estremecerse. Quedó paralizado, y ante la atenta mirada de Ignacio, bajó la vista para leer la nota y vio que estaba a pocos kilómetros y no le desviaba mucho de su camino, levantó la cabeza nuevamente para confirmar al hombre que cumpliría con su cometido. Pero éste parecía haber desaparecido, miró a un lado y al otro pero no había rastro de él ni de su camión. Se había esfumado con tan rápidamente como había aparecido.
Daniel era una buena persona y a pesar de lo extraño de la situación no dudó en ayudar a aquel buen hombre y a su mujer que sin duda necesitaría aquel dinero. Habían transcurrido un par de horas y había empezado a amanecer cuando llegó a la casa de Ignacio y su mujer, no conocía el pueblo y las indicaciones no eran tan claras como pensó inicialmente. Llamó a la puerta pero nadie le abría. Una vecina, viendo su insistencia mientras golpeaba la puerta, le dijo que ya nadie vivía allí.
- Allí no vive nadie ya, si busca a doña Matilde (el nombre de la mujer de Ignacio), se cambió de casa hace tiempo.
Aquello era realmente raro, pero Daniel era un hombre de principios y estaba decidido a hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudar. Pidió la nueva dirección a la vecina y, aunque estaba en la otra punta de la ciudad, no dudó en acercarse para entregar el sobre. Una hora después llegó a la nueva dirección y llamó a la puerta.
- Buenos días ¿está doña Matilde?-dijo pensando que quien le abrió la puerta sería la matrona.
- Buenos días, sí soy yo, ¿qué desea?
- Me envía su marido con este sobre con dinero para atender su parto, pero debe haber un error porque obviamente usted se encuentra en perfecto estado.
- Eso es imposible, mi marido falleció en un accidente de tráfico el día que nació mi pequeñín.
Pudo ver a un niño de unos cinco años jugando en el suelo detrás de doña Matilde. Daniel estaba confundido, pero algo en su interior le decía que era el lugar y la persona correcta, por lo que extendió su mano y le entregó el sobre sin hacer más preguntas. La mujer abrió el sobre y estalló en lágrimas cuando encontró junto al dinero una nota escrita a mano por su marido que le decía:
“No he faltado a mi promesa, aquí está el dinero, siempre estaré con vosotros. Os quiero”
Daniel estaba tan aturdido por la situación que se derrumbó en el asiento de su coche y empezó a pensar en lo sucedido: la extraña forma de aparecer en la calzada, su mano tan fría como el hielo, como desapareció en un instante. Era todo tan siniestro que debería estar muerto de miedo… Pero no era así, sentía una gran paz y la sensación de haber hecho lo correcto. Recostó su cabeza en el respaldo del asiento e instintivamente miró por el espejo retrovisor.
Reflejado en él estaba Ignacio, que le sonreía y le daba las gracias. Daniel dio un salto en su asiento y se giró para mirar tras su vehículo en el lugar que debiera estar el hombre que se reflejaba. Pero allí no había nadie, miró nuevamente al espejo, pero todo rastro de aquel buen hombre había desaparecido.

domingo, 9 de diciembre de 2012



Yo creo Esclavas Lolita de juguete. En caso de que no sepan a qué me refiero, es muy simple: Transformo chicas jóvenes en juguetes sexuales fácilmente manejables. Eso. Ellas no pueden escapar, resistirse, ni decir algo; ellas solo están ahí para tu diversión sádica. ¿Curioso del porqué?

Soy un cirujano viviendo en uno de esos países en las periferias del este europeo. Una sociedad bastante ruda,

la pobreza es enorme y a menos que tengas dinero y conecciones, estás cagado. No es necesario decir que yo tengo ambas. También tenemos hermosas mujeres aquí, los países del este europeo son bien conocidos por eso. Afortunadamente (para mí), algunas de estas chicas ya no tienen parientes o familiares y viven en orfanatos. Yo no llamaría a eso vivir, es increíble lo que encontrarás ahí. Algunas chicas muy jóvenes tienen suerte y son adoptadas, pero a la edad de 8 o 9 ya son muy grandes. Algunas de las niñas más lindas son vendidas para prostituirse y podrías considerarlo suerte también; en vez de desaparecer lentamente en la mugre y la pobreza. Yo compro algunas chicas. Generalmente, tomo las más atractivas que rondean los 9 y 10 años, antes que comiencen su pubertad. El orfanato coopera bastante, están alegres de tener una boca menos que alimentar. De la misma forma, aceptan mis donaciones para ellas.Nunca preguntan y yo nunca divulgo nada. Ellos saben que soy cirujano; probablemente piensan que hago algunos experimentos con las chicas o cortar sus órganos para después venderlos. Pero no, encuentro un negocio mucho más rentable; transformo a las chicas en juguetes sexuales. Puedes ordenar una Juguete Sexual Lolita si quieres. No son baratas; cobro entre 30.000 y 40.000 dólares por un juguete. Eso no toma en cuenta los gastos de envío. Pero tendrás una Juguete Sexual Lolita que te satisfará por muchos años, ella es como una muñeca, ¡pero con vida!

Déjame decirte cómo logro que una joven niña de orfanato se haga una muñeca viviente. Cuando he encontrado una chica nueva y apropiada, pediré al orfanato que la vengan a dejar a mi villa. Ella llegará desnuda, atada y con los ojos vendados. Después de una breve inspección y un chequeo médico la llevaré a la clínica especial de mi villa. Después la limpiaré profundamente. Estas chicas son sucias, realmente apestan; no han visto un baño en años y son muy descuidadas. Cuando está finalmente limpia la pondré en una camilla y le daré una inyección que la hará dormir.

Le crearé una nueva identidad y le daré un nuevo nombre – No conozco los nombres reales de las chicas, solo sé su edad y es todo lo que necesito. En el orfanato, cualquier dato de ella será destruido. Nunca existió. Ahora su existencia será la de un mero juguete. Tengo un trío de Esclavas Lolita de juguete; Dasha, que tiene 11 años y está en la etapa final de su transformación; Tanya, que ahora tiene 12 años, 2 años desde que la creé; y Luda, que tiene 14 años y un embarazo de 4 meses.

La mañana siguiente es la gran operación. La chica aún estará durmiendo debido al anestésico de la noche anterior. La pondré en la mesa quirúrgica y le administraré más anestésicos para la operación. De modo que si te estás preguntando porqué mi Juguete Sexual Lolita no se resistirá ni se irá; muy simple: ¡Le amputo piernas y brazos! Le amputaré los brazos hasta los codos y sus piernas hasta las rodillas. Fácil, ¿no? Esta chica jamás se arrancará de ti…

Para ella esta es una operación muy pesada y probablemente el paso más crítico en el proceso de transformación. Pero la mayoría de las veces sobreviven.

Ya no estoy dejando a las chicas con muñones en brazos y piernas. Les adjunto una barra de metal de 5 cm. al hueso de sus brazos y piernas antes de coser las heridas. El otro extremo de la barra metálica tiene una rosca de tornillo a la que se puede adjuntar una junta tórica. ¡Cuando esté lista, podrás asegurarla con una cadena, o candado, a cualquier objeto que quieras! Mi Tanya y Luda normalmente tienen una cadena pegada a la espalda, encajada con ambas juntas tóricas en los muñones de sus brazos. Eso mantendrá sus brazos muy bien pegados a su cuerpo.

Al principio debes cuidar mucho de las heridas en los muñones, para prevenir infecciones. Una vez que la herida haya sanado completamente, pondré silicona encima del muñón. Esto va cubierto por terciopelo blanco y se ve muy dulce, a pesar de las crueles juntas tóricas al fin de lo que les queda de brazos y piernas. Después de unos pocos meses, cuando las piernas y brazos se han recuperado completamente, puedes poner algo más de presión en las juntas tóricas. Yo comencé hace un año colgando a Tanya y Luda de sus brazos y piernas desde el techo. Es un muy interesante decorado para tu cuarto: ¡una Lolita desnuda colgando de tu techo! Y es bastante agradable usar su vagina o boca cuando está colgando de esa forma.

Pero antes de eso hay un largo camino por recorrer. La operación no está lista amputando sus brazos y piernas. Después también cortaré sus cuerdas vocales, así no podrá volver a hablar o incluso hacer sonidos. Además, le removeré los dientes. Hecho esto, le implanto una capa de silicona con una capa más delgada en sus mandíbulas. Ella aún podrá chupar penes, pero no podrá mascártelo. De hecho, es muy agradable cuando ella intenta mordértela un poco; las capas superiores te dan algo parecido a un masaje.

El implante de silicona es absolutamente necesario, sino su boca parecería la de una abuela desdentada. Esto la mantendrá bella. Para mantener su boca en buena forma, usará una mordaza la mayor parte del tiempo. Esto puede sonar obsoleto, porque corté sus cuerdas vocales y no podrá hablar de ninguna manera, pero es un tema estético. Simplemente, una chica amordazada se ve bien y no necesita de su boca para cosas que no sean alimentación, bebida o culear.

Una vez que la operación esté lista, le daré a la chica una o dos semanas para recuperarse y dejar que las heridas sanen. Después comenzará su entrenamiento.

Ella ya no es una chica ordinaria, sino que un juguete y tiene muchas cosas por aprender. Ya que no tiene dientes, no puede comer. Debe ser alimentada como un bebé. Yo lo hago una vez al día con una mamadera y fórmula de infantes, porque contiene todos las vitaminas y minerales. No le daré más de lo necesario; no quiero que engorde, porque ya no puede moverse. Debes cuidar de eso.

Ella bebe una mamadera llena de agua, té o limonada tres o cuatro veces al día, así que consume al menos 2 litros de agua por día. Eso es suficiente para mantenerla saludable. Al principio, pondré la botella en la boca, pero pronto solo dejaré la botella junto a ella, de forma que tendrá que ponérsela en la boca ella misma. Toma algo de práctica que logre poner la botella en su boca, ya que no tiene brazos, pero eventualmente lo hará y beberá. Cuando lo haga, le vendaré los ojos antes de que tome la botella; antes de que su entrenamiento haya finalizado debe encontrar la botella y beber de ella, sin ver.

La comida y la bebida se devuelven, así que la llevo al baño unas veces al día. Como no se puede mover, debes levantarla y llevarla al baño. Cuando estoy haciendo negocios, pongo un cateter en su tracto urinario. Ya que no come mucho, tampoco caga mucho.

Aunque ya no puede hablar, aún me puedo comunicar con ella para enseñarle cosas elementales. Le enseñaré a dar un mamón apropiado, le enseñaré a disfrutar el sexo cuando su clítoris y labios vaginales sean estimulados con un vibrador. También le enseñaré qué significa ser una esclava. Le azotaré la vagina todos los días, mientras uso un vibrador, de modo que ella en algún punto no podrá discriminar entre dolor y placer. Pondré pinzas y colgadores en sus pezones y labios vaginales, los que también estiraré. Intensificaré su entrenamiento cuando le ponga más y más agujas en la vagina. También usaré cera caliente, su clítoris será torturado con agujas, su vagina será electrocutada y atada con hilos. Tendrá que soportar cualquier forma posible de tortura antes que siga con la próxima etapa de su transformación. En esta fase estará la mayor parte del tiempo con los ojos vendados, pero cuidaré de que también pueda ver cómo la torturo. Tengo una cámara corriendo casi siempre, así que tendrá que ver su propia tortura y otras películas realmente hardcore, al menos una hora por día.

En algún punto, no solo será una esclava física, sino también mental. Su mente ya no resiste, se ha vuelto totalmente sumisa. Entonces haré las últimas modificaciones para hacerla una Esclava de juguete. Ella ya está inmovilizada y discapacitada para comunicarse, ya que no puede hablar. Hasta ahora puede ver y oír, no estaba completamente privada sensorialmente. Una verdadera esclava no puede moverse, hablar, ver u oír, solo sentir.u

Antes de privarla de sus últimos sentidos, le doy una leve anestesia. Después pongo audífonos en sus orejas y programo ruidos extremadamente fuertes que duran varias horas. Esto será suficiente para dañar su audición lo suficiente como para que no vuelva a escuchar. Como un toque final, trataré sus ojos con un láser. Ella no será completamente ciega. Mi Tanya y Luda aún reaccionan a luces fuertes y supongo que aún pueden ver sombras tenues, pero no pueden reconocer nada y casi están sordas. De cualqier forma, vendo sus ojos la mayor parte del tiempo, pero eso es por gusto personal. Están completamente paralizadas, ni siquiera hacen ruidos cuando las torturo. Solo puedo notar que sufren dolor por las reacciones de su cuerpo, la respiración agitada y la expresión de su rostro.

Cuando se haya recuperado de esto, estará transformada en un pequeño juguete indefenso listo para la venta. Son fáciles de cuidar; solo un poco de comida y otro de cuidado (limpieza diaria). Están inmovilizadas, puedes juntarlas a cualquier objeto e incluso “decorar” a costa de ellas. No pueden hablar, oír o ver; están completamente privadas sensorialmente. Las Esclavas de Juguete que están a la venta aún son vírgenes y recién están entrando a la pubertad. De todos modos, están bien entrenadas para el sexo oral y han sido fuertemente torturadas y abusadas. Pueden embarazarse, así que la anticoncepción es aconsejada, a menos que quieras disfrutar de una esclava de juguete embarazada. Solo hazme saber si quieres ordenar una.

jueves, 6 de diciembre de 2012



Versión salvadoreña

La versión más conocida de La Descarnada viene de El Salvador y tiene como escenario las carreteras de dicho país, sobre todo a la que va de Santa Ana a Chalchuapa. A diferencia de otras leyendas que están más ancladas en el terreno del mito, ésta permanece activa en el imaginario popular pues son muchos los individuos que han afirmado ver a la escalofriante Descarnada. La leyenda cuenta así :
En las carreteras desoladas solía aparecer una mujer de gran belleza: sola, con ropas provocativas y actitud sensual y coqueta, haciendo autoestop al borde del camino, esperando al incauto que la recogiera.
Una vez que el hombre (sólo tentaba a los varones)-ante la oportunidad de tener una aventura con la mujer- detenía su coche y le preguntaba a dónde iba, la misteriosa mujer respondía siempre que a un sitio no muy lejano, localizado apenas a pocos kilómetros. Así, los hombres nunca dudaban en subirla; pero, ya dentro del vehículo, la mujer empezaba a mirarlos de manera provocadora, a realizar movimientos tentadores y a seducirlos.
Finalmente los inocentes hombres detenían el vehículo y comenzaban a acariciarla y a besarla, pero he allí que el deseo se tornaba en asco y el placer en terror. En efecto, la alguna vez bella dama se transformaba en una especie de asquerosa muerta viviente cuya piel se desprendía poco a poco, quedando entre las manos del hombre restos de piel y músculo. Incluso una vez que el hombre quedaba paralizado por el miedo y detenía sus caricias el proceso de descomposición y degradación continuaba hasta que la mujer se presentaba como un esqueleto viviente…
Según cuentan, todo aquel que la llegase a ver quedaba en estado de shock: confundido, incapaz de hilar palabras que pudiesen explicar lo sucedido; presa del miedo absoluto, como si acabase de despertar de la más vívida pesadilla.
No se sabe bien origen de la extraña mujer, pero muchos afirman que se trata del espíritu de una perversa hechicera.

Versión azteca

Esta versión no es muy conocida pero es la más impactante de todas. La historia es la siguiente:
En un pequeño pueblo a las afueras de Tenochtitlán, vivía un valeroso y celebre guerrero con su esposa, la cual jamás le había podido dar un hijo o hija, por lo cual era despreciada entre los miembros de la comunidad. Según la tradición, una mujer infértil debía ser expulsada de la sociedad para evitar que su presencia trajese el infortunio general. Pero el guerrero era compasivo y amaba a su esposa, además de que no perdía las esperanzas de tener descendencia con ella, razón por la cual había evitado que la comunidad exiliase a su mujer.
Sin embargo, cierta mañana el destino la desamparó y su esposo fue enviado a la guerra; mas, para colmo de males, poco después de que él se marchó, ella se dio cuenta de que estaba por fin embarazada. Entonces corrió, intentando alcanzar a su marido para darle la buena nueva. Pero no pudo alcanzarlo, pues una turba de enfurecidas mujeres la apedreó para cumplir con el absurdo rigor de la tradición, matando así al bebé que había en su vientre.
No obstante, tras ser apedreada la mujer rogó a los dioses que la ayudaran en su venganza, y los dioses la escucharon y le concedieron el poder de arrancarse la piel para aterrorizar a aquellas mujeres y después matar a sus hijos…
Ella podía quitarse la piel, ir a matar y luego volver a su apariencia normal, evitando de ese modo las sospechas. Logró así acabar con muchas de las mujeres que la apedrearon en las siete noches de terror que hizo vivir al pueblo antes de que su marido volviese de la guerra.
Cuando su esposo volvió, ella intentó quitarse la piel y salir a matar a las víctimas pendientes sin que él se despierte, sin que se dé cuenta, pero él se hizo el dormido y después la siguió, quedándo espantado al ver el oscuro poder de su esposa y lo que ésta hacía con ese poder. Él sabía que esas mujeres habían obrado mal, pero las acciones de su esposa le parecían desmesuradas, de modo que volvió rápidamente y le lanzó sal a la piel de su esposa para que jamás pudiese volver a colocársela.
Al regresar de su cacería, la mujer del guerrero se puso la piel, pero la sal le causó tal dolor que ella terminó muriendo retorciéndose de agonía. Había nacido La Descarnada.
Nunca más la volvieron a ver, pero desde su muerte fueron frecuentes las historias que hablaban de aterradores alaridos y lamentos que se oían cuando una mujer daba a luz, aunque esos alaridos y lamentos no provenían de la reciente madre sino del espíritu de La Descarnada, envidiosa de aquellas mujeres capaces de traer el hijo o la hija que ella nunca pudo engendrar…
La leyenda no se conoció mucho porque La Descarnada azteca solo se manifestaba en los alrededores de donde había vivido; aunque, hace no mucho tiempo, se dice que un grupo de hombres vio (antes solo se la había escuchado…) a la espantosa descarnada en uno de los senderos que hay en las faldas del Popocatépetl.

Versión ecuatoriana: La Dama Tapada

La versión ecuatoriana de La Descarnada tiene sus orígenes en el Guayaquil (puerto principal de Ecuador) del siglo XVIII. Al igual que la versión salvadoreña, esta leyenda cuenta la historia de una mujer que primero se presenta como bella y seductora y después como una imagen de muerte y descomposición. La historia podría narrarse así:
La Dama Tapada es una misteriosa y siniestra mujer que únicamente se aparece a hombres que caminan solos por las calles de la ciudad entre las 12 y las 4 de la madrugada. Nunca se supo a ciencia cierta su origen ni de dónde venía, lo único que es una realidad es que aparece a pocos metros y de forma casual frente a los hombres que prendados de su belleza comienzan a seguirla.
Era una mujer de esbelta figura y cautivadoras formas, de andar seductor y elegante, rodeada de un dulcísimo aroma que dejaba al paso y cubierta en el rostro por un velo que, pese al enigma que representaba, dejaba averiguar gran belleza y juventud tras las sedosas telas… Ningún hombre —sea joven o viejo— se le resistía, todos se veían hipnotizados ante la intensa atracción que ejercía aquella mujer, empezando así a seguirla sin importar qué tan tímidos fuesen. Aunque resultaba desconcertante el que la distancia entre el hombre y la enigmática dama siempre se mantenía igual: nadie se alejaba, por más cobarde que fuese, y nadie se le acercaba más allá de cierto punto… De esa forma la Dama Tapada los mantenía hipnotizados por su atracción, haciéndolos seguirla a lo largo de angostos callejones: girando a uno u a otro lado sin perderse, mostrando un conocimiento inusitado de la zona.
La mujer parecía invitar a su perseguidor a que la siguiese con leves giros de cabeza y miradas fugaces, así como una risa juvenil. Tal era el estado de “enamoramiento” de los hombres que la seguían, que no parecían darse cuenta de que nadie más podía verla e incluso las personas que se cruzaban de frente con ella parecían ignorarla.
Finalmente, tras mucho andar la dama se detenía y le decía al caballero: “Ya me ve usted cómo soy… Ahora, si quiere seguirme, siga…”. Entonces se quitaba el velo y por uno o dos segundos, el rostro de la mujer mostraba una deslumbrante belleza griega: finas y delicadas facciones, piel fresca y sonrosada, ojos de cautivadora hermosura y labios de ardiente sensualidad. Pero, tras la breve visión, las sombras oscurecían aquel rostro y la mano de la muerte caía sobre ella, como en acelerada descomposición, reemplazando a la belleza y a la juventud por una horrenda calavera de la que manaba un hedor intolerablemente nauseabundo… Entonces el hombre quedaba paralizado por el espanto, todo tembloroso y con la frente y las manos bañadas por gotas de un sudor frío como la muerte…
Según cuentan quienes lograban verla desaparecer, la dama se desvanecía al llegar a la vieja “casa abandonada de don Javier Matute”.
Como antes se dijo, el origen concreto de la Dama Tapada está en el misterio, aunque dentro de la tradición oral se afirma que ella es el alma en pena de quien en vida fue una hermosa mujer que abusó de sus atributos en el “comercio de la carne”.

jueves, 22 de noviembre de 2012



Sandra siempre había sido una adolescente conflictiva, sus notas empeoraban cada vez más, discutía continuamente con sus padres y desobedecía sus instrucciones cada vez que se daban la vuelta. Sus progenitores estaban desesperados, no querían que la chica perdiera el curso y las habladurías sobre lo “fácil” que era con los chicos ya habían llegado a sus oídos. A sus ojos ella seguía siendo la misma niña a la que tenían que cambiar los pañales y vieron dar sus primeros pasos con un año de edad.
Pero lo cierto es que Sandra ya se consideraba a sí misma una mujer, con dieciséis años se creía lo suficientemente madura como para tomar sus propias decisiones y molestar a sus padres se había convertido en el más divertido de sus pasatiempos. Cuando salía de fiesta llegaba siempre un par de horas después del “toque de queda”, tenía cada vez peores compañías y el desfile de novios parecía no terminar nunca.
Pero el detonante definitivo fue cuando sus padres encontraron una prueba de embarazo en su cuarto de baño. Malo era que “la niña” se hubiese hecho mujer, pero más preocupante era que además lo hiciera sin protección. Los padres estaban destrozados, amaban tanto a su única hija que sin saberlo la habían consentido demasiado y se había convertido en una arpía, en una manipuladora a la que ni sus propias compañeras de instituto soportaban. Era la típica niña mimada que hacía siempre lo que quería y cuando quería. Por el contrario sus padres eran excelentes personas, queridos y respetados por todos sus conocidos, aunque se habían volcado en atenciones a una hija que nunca les devolvió el amor que la profesaban.
Pero todo había llegado demasiado lejos, debían escarmentarla y controlar su comportamiento. Castigarla sin salir hasta que acabara el curso les pareció la única opción, incluso estaban barajando la opción de enviarla a un nuevo centro el año que viene. Uno que era conocido por lo estricto de sus profesores y los excelentes resultados para “domar” a fierecillas como Sandra.
La adolescente por supuesto no estaba dispuesta a respetar el castigo y mucho menos esa noche, así que fingió un dolor de cabeza para irse temprano a dormir, algo realmente impensable en ella. Cerró la puerta, apagó la luz y escondió bajo las sábanas unos almohadones para dar el aspecto de que había alguien durmiendo. No era la primera vez que lo hacía y descender por el tejado que había junto a su ventana le resultó una tarea fácil.
El novio la esperaba un par de calles más allá con un potente todoterreno que seguramente pertenecía a sus padres. Nada más subir le plantó un beso con lengua y le ofreció un trago de tequila con una botella que ya estaba casi por la mitad. Entre risas y con la música a todo volumen salieron hacia la fiesta de Alicia, una chica que había repetido varios cursos e incluso  había sido detenida por la Policía en dos ocasiones, probablemente la joven más peligrosa y temida del instituto.
Sandra llevaba semanas hablando de esa fiesta ya que Alicia había prometido que con su mayoría de edad compraría todo el alcohol que pudiera y montaría la fiesta más salvaje que jamás pudieran recordar.
Al llegar allí se encontraron exactamente con lo que Sandra se había imaginado, la gente bailaba junto a la piscina medio desnuda, pocos habían sido avisados para que llevaran un traje de baño por lo que la mayoría estaban en ropa interior. En la zona de la barra decenas de botellas coronaban unos juegos en los que se retaba a la gente a beber por un embudo, o se organizaban torneos de chupitos. Se veían grupos de jóvenes besándose y metiéndose mano en cada rincón, y luces que se apagaban en las habitaciones de arriba.
Sandra estaba feliz y no tardó en integrarse a la perfección en la fiesta, su novio por su parte se dirigió como un misil a la zona de las bebidas, agarró una botella en cada mano y se fue a la piscina donde se puso a flirtear con una rubia que parecía seguirle el juego.
A Sandra le cambió la cara cuando vio la escena, como una tigresa se acercó a su pareja y le dio un apasionado beso para disuadir a la otra chica. Pero el chico le dijo:
“Esta es mi vecina, la pobre no tiene como regresar a casa y con la ropa mojada no puede llamar a un taxi, voy a acercarla un momento a casa y regreso a la fiesta en unos minutos”
Sandra, que no era tonta, no estaba dispuesta a dejar que “su chico” se fuera con una cualquiera. A pesar de que quería continuar en la fiesta dijo que los acompañaría. La cara del novio era un poema, obviamente su intención era irse con la rubia a algún lugar apartado. Pero Sandra no le iba a dejar tranquilo. Así que a regañadientes montó con las dos chicas en el coche y, enfadado como iba, bebía trago tras trago de una de las botellas que se había llevado de la fiesta. Sandra, que conocía bien al chico, sabía que ya había bebido demasiado pero tenía una cara de furia que le indicaba que era mejor no recriminarle nada.
Diez minutos después y con el vehículo haciendo eses por la evidente borrachera del chico llegaron a su destino. La chica rubia se bajó del coche y guiñando un ojo le dijo:
“Gracias, vecino, otro día nos vemos por el barrio”.
Sandra sabía que el chico no vivía por la zona, por lo que no tardó ni un minuto en enfrentarse a su novio gritando y empujándole mientras conducía de vuelta a la fiesta. Él, realmente borracho y enfadado, conducía a toda velocidad mientras forcejeaba con ella.
De repente se encontraron con una fuerte luz de frente… El impacto fue brutal.
Sandra, que no llevaba el cinturón puesto, fue la única que no murió en el acto. Salió despedida del todoterreno y se golpeó fuertemente contra el techo del otro coche y después contra un árbol. Su cuerpo quedó tendido junto a la carretera mientras los dos vehículos se habían convertido en un amasijo de hierro y trozos de carne destrozada, carne que pertenecía a su novio y a una pareja que viajaba en el otro coche, una pareja que no había tenido culpa de nada y que se había encontrado con el vehículo de un borracho mientras avanzaba correctamente por su carril.
La Policía y un equipo de urgencias llegó al lugar a los pocos minutos, Sandra aún estaba con vida aunque el golpe había sido mortal. Con su último aliento y tosiendo sangre por la boca le dijo al médico que la atendió que le dijera a sus padres las siguientes palabras:
“Dígale a mis padres que todo ha sido culpa mía, que debí hacerles caso y que los quiero”
El doctor, que había atendido escasos segundos antes a los otros accidentados, corroborando su muerte, observó impotente cómo la chica se apagaba.
El golpe había sido tremendo y la cortina de humo que había levantado fue tal que la gente que había en la fiesta de Alicia se acercó a ver qué había pasado a dos calles del lugar. Una de las amigas de la infancia de Sandra la reconoció antes de que la cubrieran con una manta.
-¡Doctor, doctor, ella es mi amiga! ¿Qué ha pasado? ¿Qué le ha dicho?
-Siento mucho comunicarle que su amiga ha fallecido por el accidente, trató de decirme algo pero no pude entenderla.
Un enfermero que acompañaba al médico se sintió intrigado al ver que no le había explicado las últimas palabras de la chica.
-¿Por qué no le dijo el mensaje que le ha dejado a sus padres?
El doctor apesadumbrado le contestó:
-No sabía qué decirle, la pareja que ha muerto en el otro coche… Eran sus padres.
Al parecer los padres habían descubierto el engaño de su hija y habían ido a buscarla a la fiesta de la que llevaba hablando semanas. Al llegar allí y no encontrarla decidieron volver a casa para ver si había regresado. Con la mala fortuna de que en el camino se chocaron de frente contra el todoterreno en el que iba su hija.

martes, 13 de noviembre de 2012



Qué son los súcubos
Los súcubos son demonios que se presentan con un atractivo aspecto femenino para seducir a los hombres y, a través de la interacción sexual (principalmente mediante el coito) con éstos, absorber su energía vital y ejercer un influjo moral y espiritualmente nocivo.
Etimológicamente súcubo proviene de una alteración de succuba, término latino que significa “prostituta”. Así mismo, la palabra súcubo deriva del prefijo sub (“debajo de”) y del verbo cubo (que se traduciría como “yo quedo”), comportando así la idea de alguien que queda por debajo de otra persona.
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El aspecto de un súcubo
La mayoría de testimonios sobre la apariencia de los súcubos provienen de la Edad Media, época en la que estos demonios tuvieron su apogeo en el imaginario social y en el ámbito teológico. De aquellos testimonios se colige que en gran medida la apariencia del súcubo varía dependiendo del gusto sexual de la supuesta víctima masculina, hecho aquel que sugiere la posibilidad del fenómeno como algo posiblemente originado total o parcialmente a partir de la psique del individuo.
Pese a lo anterior, los especialistas medievales concuerdan entre sí cuando dicen que los súcubos suelen aparecer como mujeres de irresistible, voluptuosa y sobrenatural belleza; aunque, junto a esos agradables rasgos, siempre aparecen detalles que delatan su filiación demoníaca: colmillos muy filudos, orejas puntudas, pies embarrados, etc.
Según las representaciones más generalizadas, las súcubos tienen características como alas de murciélago en la espalda, cuernos, garras, ojos de serpiente, cola terminada en triángulo o hasta una vagina dentada (esto último es más un rasgo simbólico)…
Por último y aunque no se puede hablar de una imagen específica, un dato curioso es que en la Edad Media solían emplear imágenes de súcubos en muchos prostíbulos y burdeles.
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Los súcubos y la Demonología
El famoso teólogo San Agustín de Hípona había postulado que el pasaje de Génesis 6:4 refería el hecho de que los ángeles caídos tuvieron hijos con mujeres mortales. Del mismo pasaje el papa Benedicto XIV (1740-1758) declaró: “Este pasaje hace referencia a los demonios conocidos como íncubos y súcubos”. Así mismo y dado que entre San Agustín y él (Benedicto XIV) muchos teólogos se habían pronunciado sobre el tema, el papá resumió —teniendo la humildad de no usar su autoridad doctrinal para zanjar el asunto—sencillamente el panorama con estas palabras: “Algunos autores niegan que no puede haber descendencia…otros, sin embargo, afirman que el coito es posible, por lo que puede haber lugar para la procreación”.
Fue sin embargo mucho antes de Benedicto XIV cuando, a partir del siglo XIII, el asunto de los íncubos y súcubos empezó a tener una gran relevancia en gran parte gracias al poder dominante y represivo de la Santa Inquisición, institución ésta que jugó un rol clave en el fuerte reforzamiento que en el Medioevo se dio entre el mal, el sexo y los demonios.
Es en este marco de fanatismo y superstición donde surge el siniestro Malleus Maleficarum (publicado en 1489) de las plumas de Kramer y Sprenger. En él, entre tantas otras cosas dichas sobre los demonios, se afirma que los súcubos y los íncubos no tienen sexo fijo, siendo que un mismo demonio actúa como súcubo ante un hombre y como íncubo ante una mujer, tomando el semen del primero (puesto que él no puede producir semen) para embarazar a la mujer que victimice cuando asuma su estado de íncubo. Ahora, y esto no es del todo aclarado por Kramer y Sprenger, de esas terribles uniones nacerían seres deformes, monstruosos, débiles, enfermizos, propensos al mal o, en ciertos casos, dotados con poderes especiales como Merlín, mago legendario que supuestamente habría nacido de la unión de una mujer con un íncubo. Tal propuesta teológica no fue para nada inocua en el plano social, ya que contribuyó a reforzar la tendencia popular a creer que las criaturas que nacían con deformidades o discapacidades severas eran obra del Diablo en el sentido de que algún demonio (íncubo/súcubo) había participado en su creación.
Más tarde, en 1595, el magistrado y cazador de brujas Nicalás Remy publica su Daemonolatriae libris tres (1595), donde afirma que los demonios (y por tanto los súcubos) son incapaces de amar, mas pueden tener sexo y hasta viven en estado de lujuria permanente, siendo para ellos el sexo un instrumento de humillación y sometimiento completamente desligado del amor y la ternura. Contrario a cierto aspecto de estas propuestas fue el eminente teólogo Tomás de Aquino (s. XIII), quien creía que los demonios eran incapaces de sentir deseo sexual y por tanto lujuria mas, pese a eso, no negaban su sexualidad y la empleaban como un medio para infringir dolor y sufrimiento. En todo caso es patente que tanto Tomás como Remy planteaban que los demonios empleaban el sexo para hacer daño e incluso, según se ve en un supuesto caso real referido por Remy, el trato carnal con los demonios no era nada placentero, tal y como le sucedió a un hombre con la súcubo Abrahel: ‹‹Todos los que hablaban de haber tenido trato carnal con un demonio, afirmaron que no podían imaginarse nada más repulsivo. En Dalheim, Petronio de Armantiere afirmó que tan pronto como abrazaba a Abrahel, los miembros se le volvían rígidos.››
Ciertas versiones no tan aceptadas afirmaron que, en medio del furor sexual, el súcubo realizaba pequeñas y leves incisiones rasguñando el pecho de los hombres, gracias a lo cual podía alimentarse de la sangre que brotaba.
Una idea bastante aguda —aunque aparentemente incompatible con la imagen que el Libro de Tobías da del demonio Asmodeo como sexualmente aficionado por Sara— era la de Henry Boguet (1550-1619), quien propuso que los demonios no experimentaban deseo sexual porque eran inmortales y no necesitaban descendencia para perpetuar su especie, de modo que no necesitaban tener órganos sexuales y, en realidad, lo que ocurría era que éstos, en su voluntad de inducir al pecado, le hacían imaginar y sentir a un hombre que estaba teniendo sexo con una súcubo,  o a una mujer le hacían imaginar y sentir que estaba teniendo sexo con un íncubo.
Por su parte, Pierre de Rostegny (1553-1631) postuló que los demonios, sean súcubos o íncubos, preferían tener sexo con hombres casados o mujeres casadas, ya que de ese modo añadían al pecado de la lujuria el pecado del adulterio. Además, Pierre sostuvo algo que también muchos otros sostuvieron: a saber, que los demonios gozaban con manifestaciones sexuales prohibidas o mal vistas por la Iglesia incluso dentro del matrimonio, manifestaciones como, en el caso de los íncubos, el sexo anal (considerado “antinatural” en ese entonces).
Ya en el siglo XVII, el exorcista y demonólogo católico Ludovico María Sinistrari planteó lo siguiente: en su opinión y tal como afirmaron los autores del Malleus Maleficarum, los demonios no tienen sexo definido. A eso, Sinistrari agrega el que, antes de transformarse en súcubo o íncubo, un demonio requiere de ciertos materiales físicos para asumir una materialización sexuada en forma de súcubo o íncubo. En cuanto a la forma en que un demonio consigue dichos materiales, otros autores han complementado la teoría de Sinistrari diciendo que, para volverse un súcubo (o un íncubo), un demonio se valía de cadáveres que animaba y metamorfoseaba o de carne humana con la cual formaba un cuerpo que luego animaba metiéndose en él.
En cuanto a su comportamiento, algo que siempre se ha creído (aún hoy en día) de los súcubos es que éstos atacan principalmente de noche, después de que la víctima se ha dormido. No obstante también ha habido informes que muestran ataques en las siestas de la tarde u otras, evidenciando así que el mero hecho de estar dormido vuelve al hombre más susceptible a sufrir el ataque de un súcubo.
Otra cosa que desde el Medioevo se ha acentuado mucho es que los súcubos (y lógicamente también los íncubos en relación a las mujeres) por lo común prefieren atacar, o bien a gente espiritual y contemplativa como artistas, místicos, sacerdotes y religiosos en general, o bien a gente bien carnal o que participa de prácticas paganas o satánicas.
Algo no muy sabido es que muchos teólogos medievales plantearon que el número de súcubos era mucho menor al de íncubos, estando en una proporción de 1/9. Poco conocido es igualmente el planteamiento de que los súcubos (y los íncubos) se alimentan no solo de la energía de su víctima sino también de su miedo.
Por último, ciertos demonólogos han afirmado que los súcubos pueden aparecerse como personas conocidas, poder éste que utilizarían para causar mucho mayor daño moral que el que podrían hacer si simplemente viniesen en la forma de la voluptuosa dama diabólica que corta el sueño del caballero para fornicar con él. Así, en teoría este poder del súcubo explicaría casos extraños en que un hombre está tranquilo y, contrariamente a la conducta que por años ha mostrado, aparece su cuñada para seducirlo o, peor aún, su prima o su hermana…Evidentemente y sobre todo si tenemos en cuenta que esta creencia demonológica tuvo bastante aceptación popular en el contexto del fanatismo y la superstición medieval, saltará a nuestro sentido común el que, en una época en que la Iglesia inspiraba miedo y tenía el poder de torturar y matar, muchas parejas inmorales (cuñado-cuñada, nuero-suegra, hermano-hermana, etc…) debieron valerse del “fue el súcubo” para salvarse de la mano severa del poder religioso. Aunque de no mucha utilidad, para distinguir a una seductora humana de una seductora súcubo, los especialistas dieron la clave de que el súcubo siempre hacía dormir a todos alrededor, de modo que nadie se daba cuenta y, además, ese sueño era tan profundo que no despertaban mientras tenía lugar el acto impuro; pero… ¿y si hacían silencio y la tentadora humana aparecía en medio de la madrugada?…
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Cómo invocar a un súcubo
En el libro Secrets of Western Sex Magic, Frater U. D. nos dice lo siguiente sobre la invocación de súcubos e íncubos:
‹‹La manera más fácil de invocar a los íncubos o súcubos es la magia sigílica; por ejemplo, con la sentencia de deseo, “Es mi deseo encontrar a un súcubo en mis sueños esta semana”. Si todavía experimentas dificultades para recordar los sueños, incluye una sugestión relevante en la sentencia.
También puedes trabajar ritualmente hacia el coito deseado, por ejemplo, cargando un talismán o fetiche y llevándolo sobre tu cuerpo. Los “sacrificios” en la forma de secreción sexual son los preferidos. Las muñecas cargadas o los fetiches suministran la base material de la aparición, pero estos sólo deberían ser usados si uno quiere atar la energía del íncubo o súcubo materialmente por ciertas razones.
Por supuesto, la cópula con demonios sexuales no está limitada al estado de sueño. Puedes invocarlo en un ritual cuando estés en un trance sexual (esto es algunas veces incluso más intenso que una experiencia de sueño).››
Con respecto a lo citado algunos podrían preguntarse  qué es eso de los fetiches cargados, duda que se respondería de manera sencilla si entendemos que ese fetiche cargado es un objeto sobre el cual, a través de procesos rituales, prácticas de visualización y masturbación, se ha vertido nuestra energía de deseo en relación al propósito mágico que deseamos conseguir. Así, ese fetiche podría ser una estatuilla que represente a una súcubo, estatuilla con la cual habremos hecho rituales y tenido fantasías, siempre teniéndola en una mano (si es una, es preferible que sea la derecha, pues en Reiki esta es la mano que transmite energía, mientras que la izquierda recepta) o en ambas.
Además de las técnicas sugeridas por Frater U. D., también existen complejos rituales en la escuela tántrica Kaula. No obstante, un procedimiento con altas probabilidades de éxito es el del sueño lúcido, tipo de sueño que, según señalan los ocultistas, es “la antesala del viaje astral”. Ocurre así que, aprendiendo a estar conscientes de que soñamos, a programar determinados sueños deseados y a moldear lo que estamos soñando mientras soñamos de forma lúcida, podemos ir aproximándonos al desarrollo de sueños lúcidos en los que tengamos contacto con los súcubos, sueños lúcidos que tarde o temprano nos llevarán a un verdadero contacto con los súcubos en el mundo astral, puesto que los súcubos habitan en los niveles más bajos del astral y el acceso a esos niveles es mucho más fácil que el acceso a niveles elevados en el que habitan entidades de luz.
Otra técnica bastante poderosa es la de la acumulación de energía sexual, ya que esto, según muchas escuelas de pensamiento esotérico, abre la puerta a la transmutación o transformación de esa energía en energía psíquica. Normalmente esa transformación sería complicada, pero, si el fin que perseguimos es un fin sexual como el contacto con súcubos, entonces el asunto se vuelve realmente sencillo ya que fácilmente esa energía represada se puede transformar en deseo, no ya entendido como mero deseo del cuerpo sino más que nada como deseo a nivel emocional y mental. Para acumular dicha energía los especialistas en magia sexual recomiendan estimularse con pornografía, masturbación sin eyaculación y, sobre todo, visualizaciones en que se cumple aquello que deseamos. Así, se recomienda primeramente imaginar a una sombra, sombra que luego habremos de ir moldeando mentalmente según el aspecto que deseemos que tenga nuestro súcubo (recordemos que, según la mayoría de teorías, los súcubos pueden cambiar su aspecto en vistas a encender nuestra concupiscencia). Finalmente, cuando tengamos una visualización clara imaginaremos que cobra vida y que empieza a interactuar sexualmente con nosotros; pero, y es de suma importancia, llegados a este punto no solo debemos visualizar en términos de imágenes sino de sensaciones, procurando oír los sonidos en nuestra mente y sentir al súcubo en nuestra piel. Todo esto podría parecer una futilidad pero no lo es, evidencia de lo cual es que una escuela de control mental tan seria como el Método Silva recomienda siempre visualizar también en términos de sensaciones táctiles y auditivas para así aumentar el poder psíquico de la visión en tanto elemento que, mediante ciertos mecanismos operados primordialmente a nivel de planos sutiles, es capaz de producir los hechos correspondientes y deseados en el mundo concreto.
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Explicaciones sobre los súcubos
Dos explicaciones en el ámbito de las realidades post-mortem
En el marco de aquellas concepciones de la reencarnación dentro de las cuales está excluida la posibilidad de reencarnarse en un animal, existe cierta teoría según la cual los súcubos (y los íncubos) no son demonios sino lujuriosas almas desencarnadas que, no habiendo todavía entrado al proceso de volver a nacer en otro cuerpo, vagan por el mundo en los bajos planos del mundo astral, planos donde yacen los deseos más terrenales como, por ejemplo, la voluptuosidad desenfrenada que las habita y les causa gran angustia y ansiedad ya que tienen deseo sexual (la sexualidad va más allá de lo físico) pero no tienen un cuerpo para satisfacer plenamente ese deseo. Este pues sería el supuesto origen de súcubos e íncubos, ya que estos espíritus desencarnados se verían atraídos por personas que emitan vibraciones astrales propias de deseos sexuales intensos y frecuentes. Así, en las horas de sueño estos “súcubos” e “íncubos” irían donde ciertos hombres y mujeres y concretarían el contacto en el plano etérico, dejando a la persona impregnada con fluidos energéticos de deseo carnal, fluidos que la incitarían a desarrollar perversiones y que siempre aumentarían la lujuria, tendiendo así a sumir a la persona en un círculo vicioso en el que la parte astral de su energía libidinal atraería súcubos o íncubos, quienes luego incrementarían esa energía libidinal y con ello la persona tendería a atraer más súcubos o íncubos, y así indefinidamente si no sucede algo que, venido del exterior o del interior de la persona, detenga el proceso.
Ya en lo que es el catolicismo actual, vemos que la superstición y la actitud de ver en todo a los demonios se ha disipado enormemente, dando lugar a una actitud más racional en la cual, dentro del margen de libertad intelectual que la Iglesia da a sus clérigos, hay opiniones sobre los súcubos e íncubos como la del Dr. Ramón Murray, quien escribió lo siguiente: ‹‹Como teólogo yo creo que los muertos antes de tiempo por accidentes, suicidio, ahorcamiento, que no completaron su edad cronológica en la tierra, que han sido hombres y mujeres rebeldes a Dios y a las autoridades delegadas por Dios como son padre y madre Satanás los usa para hacer fechorías lujuriosas en la tierra a través de demonios que toman apariencia de esas personas muertas, que no son ellas sino demonios, hasta que esos muertos cumplen su edad cronológica determinada por Dios en la tierra y luego ya no aparecerán mas demonios en su figura corporal.››
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Lo que dicen los escépticos
En la mentalidad científica los encuentros con súcubos e íncubos en realidad serían episodios de alucinaciones hipnagógicas (visuales, auditivas, táctiles y hasta en algunos casos olfativo gustativas…) surgidas sobre todo durante las parálisis de sueño y en menor medida durante intensos episodios oníricos. En cuanto a la causa, dichos episodios alucinatorios estarían principalmente motivados por el deseo sexual, el cual en muchos casos sería un deseo sexual reprimido (como sucede en religiosos y religiosas por sus votos de castidad) o bien un deseo sexual frustrado (pongamos el caso de un hombre que es muy ineficaz para seducir mujeres) que encuentra su plataforma de satisfacción imaginaria en los supuestos encuentros con el súcubo o el íncubo; pero esos son solo los casos principales, ya que también podría darse, por ejemplo, el caso de individuos adictos al sexo que creen mucho en demonios y esas cuestiones.
Lo anterior permitiría entender racionalmente el fenómeno en una perspectiva que deja de lado su dimensión histórica. Ahora, y si lo que queremos es comprender su origen en tanto fenómeno socio-cultural que fue evolucionando a lo largo de la historia, lo que los escépticos dicen es que los encuentros con súcubos e íncubos surgieron básicamente como explicación a los sueños eróticos y, en el caso particular de los súcubos, a los sueños eróticos manifestados como sueños húmedos. Tal explicación habría surgido como expresión de una época en que, debido al escaso desarrollo del conocimiento científico y a la dominancia del pensamiento mágico emanado de las supersticiones y el fanatismo religioso, el hombre tendía a explicar en términos sobrenaturales todo aquello que desconocía y, puesto que en el Medioevo la sexualidad estaba muy asociada al pecado y al Diablo, no resultaba tan descabellado afirmar que el “virtuoso” caballero se había levantado con ciertas secreciones debido a la influencia perversa de alguna súcubo…
Por último y para que se vea lo útil que resulta la explicación científica (la de las alucinaciones hipnagógicas), recuérdese nada más que, en la Edad Media, la mayoría de casos conocidos de súcubos e íncubos tuvo como presas a sacerdotes, monjes y monjas, hecho que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿los atacaron las lujuriosas huestes del Diablo porque eran “puros” y “puras” y querían alejarlos de Dios, o vivían sexualmente tan reprimidos y reprimidas que, para no experimentar la culpa que implicaría violar voluntariamente el voto de castidad, sus mentes les crearon diablesas y diablos que sin preguntar irrumpían y daban rienda suelta a los actos carnales?
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Los súcubos y la asociación entre el mal, el sexo y el Diablo
El planteamiento básico, desarrollado por estudiosos de pensamiento progresista, afirma que, en términos generales, vemos que en la cultura occidental (sobre todo en países subdesarrollados) existe una tendencia, por parte de los individuos, a ver la sexualidad como algo sucio y a experimentarla muchas veces como algo que produce culpabilidad, vergüenza y angustia, sobre todo cuando se da fuera de las expresiones socialmente bien vistas. Según la teoría que aquí se expone, aquello se debería a que la herencia judeocristiana ha hecho que los individuos tengan introyectada (interiorizada, arraigada en sus esquemas psicológicos y mentales) la asociación sexo-mal-Demonio, relación que a lo largo de los siglos de vigencia del cristianismo ha ido acompañada de una misoginia que ha visto en la mujer un ser más proclive al mal que el hombre, expresión de lo cual es el hecho de que el primer demonio sexual haya sido una súcubo: Lilit. Ella solo se menciona en un pasaje de la Biblia pero fue la primera compañera de Adán según interpretaciones rabínicas del Génesis, interpretaciones a partir de las cuales surgió una historia aceptada dentro del judaísmo en la cual Adam, cuando por primera vez quiso tener relaciones sexuales con Lilit, le pidió que se acostara debajo de él: ‹‹Adam y Lilit comenzaron a argumentar. Ella dijo “yo no me acostaré debajo”, y él dijo: “Yo no me acostaré al lado tuyo, solo encima de ti. Pues eres hecha solo para estar debajo, mientras que yo fui hecho para estar encima”›› (Alfabeto de Ben Sirá). No obstante a Lilit le pareció una posición humillante pues se consideraba igual a Adam y no se creía en el deber de obedecerle, siendo así que finalmente terminó abandonando el Edén después de que Adán intentase obligarla. Posteriormente se dice que Lilit fornicó con el demonio Asmodeo y que de esa unión surgieron los primeros íncubos y también nuevos súcubos; finalmente, en la antigua tradición mística del judaísmo se creía que Lilit empleaba el semen de los sueños húmedos para crear nuevos demonios…
Todo esto de Lilit deja entrever el machismo de la tradición judía, tradición que en sus inicios con Moisés forjó aquella visión moral de la sexualidad que luego adoptó el cristianismo y que, a lo largo de los siglos de la historia occidental, fue arraigándose en la cultura al punto de que hoy en día está en gran parte naturalizada en tanto que muchos de sus aspectos son vistos por la gente como imperativos morales que no tienen raíz religiosa cuando en realidad sí la tienen.
Dicho todo lo anterior surge naturalmente la siguiente pregunta: ¿cómo y por qué sucedió todo? Veamos.
Todo comenzó en el periodo histórico en que el pueblo hebreo estaba forjando su identidad religiosa y moral: los tiempos de Moisés. Fue pues en ese entonces cuando, con mano de hierro, Moisés implantó el monoteísmo, los diez mandamientos y supuestamente (algunos investigadores dicen que no la escribió Moisés y que se hizo siglos después) toda la famosa Ley Mosaica, la cual contiene 613 preceptos. Sea como fuere el punto es que, con el castigo de la muerte para faltas (infidelidad sexual, blasfemia, desobediencia de los hijos a los padres, etc) que hoy no recibirían ni una pedrada en la cabeza y con otros castigos severos (destierro, por ejemplo), Moisés y una pequeña élite que le seguía configuraron un culto religioso en que las manifestaciones de la sexualidad no reproductiva eran vistas como “inmundas” y “abominables”; y, si bien en ese entonces el Diablo aún no era un elemento del discurso religioso, posteriormente el judaísmo habría de hacer que esa asociación entre la sexualidad no reproductiva y el mal se transforme en una asociación entre la sexualidad no reproductiva y la personificación del mal: Satán. En cuanto a las razones de por qué Moisés instauró aquella visión, fueron básicamente las siguientes: 1) Ya que la sexualidad solo era permitida entre el esposo y la esposa, se solidificaba a la familia como célula social y se lograba así una sociedad más controlable y más propensa a un crecimiento organizado debido a que los hijos solo nacían en el matrimonio. 2) Se lograba fortalecer la identidad del pueblo judío al diferenciarlo de los paganos, quienes veían la sexualidad como un regalo de los dioses y hasta tenían orgías masivas y prostitución sagrada, por esto, la lucha contra la idolatría pasó a ser en parte la lucha contra la libre sexualidad 3) En una sociedad patriarcal (la mujer no tenía poder, el padre era el gran jefe de familia, los hombres gobernaban y las esposas debían ser dóciles con sus esposos), militarizada y abocada a consolidar su poder frente a otros pueblos, el deseo individual de la sexualidad no reproductiva era contraproducente pues lo que importaba era el todo social y a causa de eso, reprimiendo en lo posible ese deseo, se aumentaba el carácter del sujeto como engranaje social y se disminuía así su individualidad.
Comprendido esto tenemos que, luego de Moisés, toda esta represión de la sexualidad no reproductiva se fue fortaleciendo al punto de que “derramar el semen fuera de la vagina” fue, en el contexto doctrinal de las escrituras, considerado como algo reprensible ante los ojos de Dios. Luego, ya en lo que fue el cristianismo, vemos que Cristo promovió una actitud algo tolerante y bastante compasiva (recuérdese cuando salvó a la mujer adultera de ser apedreada) y que, en su doctrina, tenía mucha más importancia el amor al prójimo y la bondad que el ser unos santurrones sexualmente hablando, cosa que se ve cuando les dijo a los fariseos que los publicanos y las prostitutas  estaban mucho más adelantados que ellos en “El Reino de los Cielos”.
Entonces y finalmente: ¿por qué el cristianismo adoptó una actitud más parecida a la de los judíos que a la de Cristo en el sentido de manifestar machismo, sacralización de la obediencia y satanización del sexo? Según los autores progresistas y lo que dirían filósofos como Nietzche o Focault: deseo de poder. Eso al menos a un nivel general, ya que lo que históricamente ocurrió fue que las otras voces (los apóstoles) del Nuevo Testamento pertenecían a individuos que anteriormente eran judíos y que por ende, a pesar de creer en Cristo, tenían una gran dificultad para dejar de lado la mentalidad machista, patriarcal y satanizadora del sexo que se pregonaba en la religión en que se criaron. Así se dio que, una vez que la Iglesia empezó a surgir como institución, se recurrió a doctrinas como lo de la sagrada inspiración de las Escrituras para dar a las palabras de los apóstoles una importancia casi tan grande como la que tenían las palabras (heterodoxas en su tiempo) de Jesús. ¿Por qué? Sencillamente porque el discurso judío, por las mismas razones que a Moisés le sirvió su doctrina rigurosa, les servía a los primeros hombres (y a tantos otros que luego llegaron) de la Iglesia para consolidar el poder institucional de la Iglesia e incluso para tener cierto poder político y social pues, evidentemente, un discurso como el que manejaban le servía a cualquier Estado para mantener a su sociedad domesticada. Fue pues en ese proceder que se llegó a la cúspide de toda esa oscuridad doctrinal durante la Edad Media: allí se fortaleció más que nunca la idea de la sexualidad como algo ligado a Satanás, allí se solidificó la imagen de la mujer como más pecaminosa que el hombre y, entre otras cosas, se habló de demonios que asumían (o tenían) aspecto de mujer y tentaban a los hombres mientras dormían, demonios que se llamaban súcubos y, pese a la etimología de su nombre, al igual que su madre primigenia Lilit, tampoco gustaban de yacer debajo de los hombres.

sábado, 10 de noviembre de 2012



El Hombre del saco se lleva a los niños en un saco. Esto ya lo sabes, lo sabéis todos los niños, pero lo que nunca os han contado es lo que hace con los niños malos después de habérselos llevado.

Te lo voy a contar.


El Hombre del saco tiene el aspecto de un pordiosero, sucio y maloliente. Lleva un abrigo viejo plagado de remiendos, con grandes bolsillos de los que, a veces, parecen salir vocecillas lejanas. Lleva un sombrero de ala ancha lleno de rotos que le oculta la mirada, su pelo ralo y negruzco le tapa las mejillas, y sólo se ve su nariz aguileña y su boca, surcadas ambas por pústulas y cicatrices que supuran una pus, por eso sorbe constantemente y se relame. Se adivinan sus ojos penetrantes, inquietos, malignos, te aseguro que si llegaras a contemplarlos de frente el corazón te haría daño en el pecho al palpitar, mirándote con esas pupilas concentradas en dos puntitos minúsculos. Pero lo peor es su boca. Si, en el peor de los casos, se te lleva, cállate, no digas nada, porque su sentido del humor es muy extraño e imprevisible, el demonio sabe de qué se ríe, y si dices algo, cualquier palabra, la más ingenua, y provocas su risa podrás ver unas hileras de dientes afilados, igual que los caníbales, ocres, incluso le faltan algunos, y esos huecos, por los que asoma la punta de su lengua como una oruga nerviosa y roja… es una visión que no te recomiendo. Y lo peor del peor de los casos es que cuentan que cuando se ríe le entra hambre. Así que, hazme caso, si en el peor del peor del más terrible de los casos se te lleva el Hombre del saco, cállate y no digas nada, no llores, no gimas siquiera.

Tiene una llave que abre todas las puertas, siempre viene de noche. No hace ruido al andar, se dice que en otra vida fue gato, y que lo maldijo su dueña, una vieja bruja, por arrancarle los ojos estando en celo, en un arrebato de amor incontrolable. Entra en los hogares, se vuelve oscuro, podría cruzárselo tu madre por el pasillo y no darse cuenta de que está ahí, oculto dentro de la sombra de una puerta, de una silla, de un radiador… De sombra en sombra, silencioso, entra en tu habitación. Aunque estuvieras despierto y atento él esperaría a que te durmieses, conteniendo la respiración, mirándote fijamente con sus ojillos muy abiertos, pasándose la lengua por las hondas heridas de sus labios, que él mismo se provoca al mordisqueárselos. Es paciente, puede esperar todo el tiempo que tu mente necesite para amortiguar el miedo, para agotarse en su propio cansancio. Y te dormirás, porque la mente limita con el sueño, y para el sueño, cuando la mente lo cruza, no existen límites. Tiene los dedos huesudos y finos, callosos, con las uñas largas, sucias, te meterá el índice y el corazón por los agujeros de la nariz, despacio, tapándote la boca con la palma de la mano, te meterá el índice y el corazón por los agujeros de la nariz hasta que sus uñas toquen la raíz de tu cerebro y te quedes inconsciente. Entonces, irás al saco.

Recuerda, cuando despiertes, no digas nada. En el saco hay un montón de insectos vivos masticándose unos a otros, reptándote por los brazos y las piernas, recorriéndote con sus patas ásperas, palpando tus párpados, intentando penetrar la oquedad de tus oídos con sus antenas… no gimas siquiera, recuérdalo. El hombre del saco hace un largo camino con su carga, que eres tú.

Se lleva a los niños a un sótano que nadie sabe dónde está. Un lugar húmedo, en penumbra, donde su vista es aguda y la tuya torpe. Puede que esté muy lejos, en un cobertizo en un bosque sombrío, puede que esté, no se sabe, debajo de tu casa. A los niños los guarda en jaulas pequeñas, que él mismo construye con madera y alambres, y escribe el nombre con una tiza antes de que haya capturado a su inquilino. Lo tiene todo previsto, no se le escapa un detalle. Es capaz de atisbar la posibilidad de un futuro. Nadie se le escapa… Bueno, hubo uno que sí, pero… ya te contaré.

La jaula más grande tiene el tamaño de un horno de cocina, imagínate, ahí pasan los niños los días y los días, y las noches oyendo gritos y gemidos, y algunos días, al día siguiente, ven algunas jaulas vacías. El Hombre del saco escupe sobre ellas un gargajo viscoso, borra el nombre escrito con la manga, las rompe a martillazos, sonriendo, y se pone a construir nuevas jaulas minuciosamente, serio. Se oyen gritos y gemidos de noche, siempre de noche, lánguidos sollozos que no encuentran un final. A veces se oyen chillidos desgarrados que taladran los sentidos, los niños en las jaulas tiemblan, no se atreven a moverse, la respiración se les agolpa en la garganta, intentan ver en la penumbra qué sucede. Pero la penumbra es densa, espesa, fétida, verduzca. Perciben, acaso, una sombra torcida, la sombra del Hombre del saco que parece absorber todas las sombras a su paso, atareado, lento, canturreando por lo bajo una monserga con su voz profunda y áspera:

Malos, malos, habéis sido niños malos,
muy malos, niños, muy malos...
Porta, quizá, un bulto pequeño en la mano que todavía se mueve, no se distingue lo que es, y se lo echa a seis perros que tiene. En sus roncos ladridos se adivina un eco lejano de palabras humanas, deformadas, gruesas, y los perros devoran y despedazan ese bulto disputándoselo entre ellos. A veces los apalea cruelmente, sin ninguna razón, y los perros se diría que lloran y suplican. En ocasiones uno muere por la paliza recibida. Y al poco tiempo otro ocupa su puesto, más pequeño, más feroz aún.

A veces un lamento se extiende desde la medianoche hasta la madrugada, el débil lamento de un niño encerrado solo, no se sabe, de verdad, no se sabe dónde, ni con qué bichos, en la oscuridad. Cuando lo devuelve a la jaula, ya no puede cerrar los ojos. No puede volver a cerrarlos, aunque quiera, y se le acaban secando. Y a partir de ahí su llanto se torna insoportable.

Y a veces, por la noche, no se oye nada. El silencio es más tenebroso que los gritos, los niños saben que, entonces, vendrá a por uno de ellos. Que alguno de ellos será el siguiente que quiebre ese silencio. Y se miran, hasta donde les es posible ver, y miran hacia la puerta, temiendo el chirrido que la abra y que aparezca el Hombre del saco canturreando su monserga…

Nunca os han contado lo que hace con los niños, ¿quieres saberlo?

¿Te atreves a saberlo?

Nadie sabe lo que les hace, todo son suposiciones, pero sí lo que les ha hecho. Cuando los mete de nuevo en la jaula, unos traen agujeros sangrantes en las palmas de las manos y en los pies, como si los hubiera clavado con clavos, como si fueran mariposas, en un tablón. Otros traen un ojo y un diente arrancados de cuajo, al parecer, con las mismas tenazas. Otros vienen con los huesos tronchados por dentro, molidos a pedradas, convertidos en peleles sin alma. Otros vuelven con las tripas reventadas, los intestinos colgando, abiertos en canal, se diría que les ha pegado un potente petardo en el ombligo. Algunas niñas, qué espanto, se retuercen oprimiéndose sus partes, como si les hubiera cortado algo por ahí, un trozo de su ser, con una cuchilla oxidada. Algunos agonizan de hambre en su jaula, de sed, y él deja que negros moscardones se den un banquete con lo que resta de su carne, juntada al pellejo, que se junta a los huesos, hasta que mueren… A los que han muerto los retira de sus jaulas y las machaca. A los que sobreviven, acaban desapareciendo, siempre uno por uno, la noche después de que haya matado a un perro a palos.

¿Quieres seguir sabiendo? Mejor no.

Hubo un niño que escapó. Anduvo errante y se cayó a un pozo, donde lo rescatamos. Fue una casualidad, yo, que estaba cuidando las ovejas, escuché su último quejido exánime, y lo sacamos de allí. Apenas podía hablar, nos contó cosas terribles, cosas sin sentido, estaba magullado, desfallecido, y le faltaban las dos manos, decía que se las habían comido otros niños… No volvió a soltar una palabra en su vida. Está encerrado en un hospital psiquiátrico, temblando continuamente, gimiendo, y mirando siempre hacia la puerta. Está en una habitación blanca, totalmente iluminada día y noche. Una vez que se fue la luz en el centro, sus gritos pudieron oírse en todos los pueblos en diez kilómetros a la redonda…

Y ya no te cuento más.

—Abuelo… ¿por qué me cuentas estas historias? Tengo miedo.

—Te cuento estas historias, hijo, porque ya tienes una edad en la que vas comprendiendo que las princesas y los dragones no existen. Sin embargo, el Hombre del saco existe, te lo aseguro, acecha oculto por los rincones de este mundo. Y puede que algún día venga a buscarte.

—¡Abuelo…!

—Del Hombre del saco no puedes escapar. Y hacerlo no sería ninguna suerte para ti. Pero te voy a regalar un secreto importante: No dejes que te atrape, la única forma de que no te lleve es mirarle a los ojos y sostenerle la mirada. Eso le hará gracia, abrirá su boca enormemente, tú sigue mirándole, no llores, no gimas, mírale. El Hombre del saco te lleva porque tú te dejas llevar por él. Sé valiente, cariño, tan valiente como para enfrentarte al miedo y al dolor, aunque tengas el alma hecha un guiñapo. Mira de frente. Dentro de poco yo no estaré aquí, y quiero que sepas estas cosas. Por desgracia, te harán falta.