jueves, 16 de agosto de 2012



“Investigadores Rusos a finales de los 40´s mantuvieron a 5 personas despiertas por 15 días utilizando un estimulante basado en gas. Los tuvieron encerrados en un ambiente sellado para monitorear cuidadosamente el uso de oxígeno, de manera que el gas no los matase, debido a las altas concentraciones de gas. Esto fue antes de que existiera el circuito cerrado, por lo que tuvieron que usar micrófonos y ventanas con grosor de 5 pulgadas para observar a los sujetos.. El cuarto estaba lleno de libros, cobijas para dormir -pero ninguna cama-, agua corriente, baño y la suficiente cantidad de comida para que los 5 sobrevivieran por un mes.
Los sujetos de prueba eran prisioneros políticos y de guerra declarados enemigos del estado durante la Segunda Guerra Mundial.
Todo estuvo bien por los primeros 5 días; los sujetos rara vez se quejaban después de que (falsamente) se les había prometido su libertad si aceptaban tomar parte de la prueba y no dormir por 30 días. Sus conversaciones y actividades fueron monitoreadas y los científicos notaron que conforme pasaba el tiempo, ellos hablaban sobre incidentes traumáticos de su pasado.
Después de 5 días se empezaron a quejar de las circunstancias y eventos que los llevaron a donde estaban y empezaron a demostrar paranoia severa. Dejaron de hablar entre ellos, y comenzaron a murmurar de manera alterna en los micrófonos. De manera extraña, todos parecían creer que podían ganar la confianza de sus captores si traicionaban a sus camaradas. En un principio se creyó que esto era un efecto del gas.
Después de 9 días, el primero de ellos empezó a gritar. Corría por todo el cuarto gritando repetidamente por 3 horas seguidas. Después, trato de continuar gritando, pero solo podía dar un grito ocasional. Los científicos postularon que físicamente se había destrozado las cuerdas vocales. La parte mas sorprendente de este comportamiento fue como sus compañeros reaccionaron a esto. O mejor dicho, como no reaccionaron… Continuaban murmurando en los micrófonos hasta que el segundo de los prisioneros comenzó a gritar. Dos de los prisioneros que no gritaban, tomaron los libros y llenaron pagina tras pagina de sus propias heces, y de manera calmada, los pusieron sobre las ventanas del cuarto. Los gritos cesaron de repente.
Al igual que los murmullos de los micrófonos.
Pasaron otros 3 días. Los investigadores checaban los micrófonos constantemente para asegurarse de que trabajaban, porque creían que era imposible no escuchar sonidos con 5 personas dentro. El consumo de oxigeno indicaba que los 5 debían seguir vivos. De hecho, el consumo de oxigeno era el necesario para 5 personas que hacían ejercicio extenuante. En la mañana del catorceavo día, los investigadores hicieron algo que no debían hacer para llamar la atención de los prisioneros: Utilizaron el Intercom dentro del cuarto, esperando provocar respuestas de los prisioneros, pues temían que estuviesen muertos, o en estado vegetal.
Anunciaron: “Abriremos el cuarto para probar los micrófonos. Aléjense de las puertas y acuéstense con las manos atrás en el piso o se les disparara. Se le otorgara la libertad a uno de ustedes si obedecen”.
Para su sorpresa, escucharon solo una frase, con voz calmada: “No queremos ser liberados”.
Hubo gran debate entre los investigadores y fuerzas militares que financiaban el proyecto; sin poder provocar mas respuestas utilizando el Intercom, finalmente se decidió abrir el cuarto a la media noche del día numero 15.
Se limpio el gas del cuarto, y se lleno de aire fresco. Inmediatamente, voces de los micrófonos, empezaron a objetar. Tres voces diferentes rogaban por la vida de sus seres queridos, que encendieran el gas nuevamente. Se abrió el cuarto para sacar a los prisioneros. Gritaron mas fuerte que nunca, al igual que los soldados, cuando vieron lo que había dentro: Cuatro de los sujetos seguían “vivos”.
Las raciones de los pasados 5 días no habían sido tocadas. Habían pedazos de carne de las costillas y pantorrillas del sujeto muerto colocados dentro del drenaje del centro del cuarto bloqueándolo, permitiendo que 4 pulgadas de agua se acumulara en el piso. Los cuatro “sobrevivientes” también tenían pedazos de piel y carne arrancada de sus cuerpos. La destrucción de tejidos y la exposición de huesos en la punta de sus dedos indicaba que las heridas fueron infligidas por las manos, y no con los dientes, como era de suponerse. Al examinarlos, se descubrió que la mayoría de las heridas fueron auto infligidas en su mayoría.
Los la piel y los órganos detrás de las costillas fueron removidos; mientras que el corazón, los pulmones y el diafragma seguían en su lugar. El tracto digestivo de los cuatro sujetos podía verse trabajar, digiriendo comida. Rápidamente se hizo aparente estaban digiriendo su propia carne, y que ellos la arrancaron y se la comieron en el transcurso de los días.
La mayoría de los soldados eran fuerzas especiales Rusas en las instalaciones, pero aun así, muchos se negaron a regresar al cuarto para sacar a los prisioneros. Éstos sin embargo, insistían a gritos que los dejaran dentro y de manera alterna rogaron y demandaron que se encendiera el gas nuevamente, para evitar quedarse dormidos.
Para sorpresa de todos, los sujetos pusieron una resistencia feroz durante la extracción. Un soldado Ruso falleció cuando un sujeto le mordió el cuello, otro fue gravemente herido cuando otro de los prisioneros le mordió la arteria femoral y los testículos. Otros 5 soldados perdieron la vida, si se cuentan a aquellos que se quitaron la vida en las semanas consecuentes al incidente.
Durante la lucha, uno de los prisioneros daño su bazo, sangrando de manera casi inmediata. Se intentó sedar al sujeto, pero fue imposible. Se le inyectó más de 10 veces de la dosis humana de Morfina, y aun así lucho como un animal rodeado, rompiendo las costillas y un brazo de un doctor. Se veía latir su corazón al máximo por dos minutos completos, mientras se desangraba, y continuó gritando por mas de 3 minutos, atacando a quien se le acercara, repitiendo la palabra “más” una y otra vez, cada vez mas débil, hasta que cayó en silencio.
Los otros 3 sobrevivientes, fueron inmovilizados fuertemente y llevados hacia instalaciones médicas. Dos de ellos, con cuerdas vocales intactas, demandaban continuamente más gas para permanecer despiertos.
El más herido de los tres, fue llevado al único cuarto de cirugía que había en las instalaciones. En el proceso de su preparación para colocar nuevamente sus órganos en su lugar, se notó que el sujeto era totalmente inmune a los sedantes. Peleó furiosamente cuando el gas anestésico se le estaba colocando. Se necesitó un poco más de anestesia de la normal para sedarlo, pero al momento que sus ojos se cerraron, su corazón se detuvo. En la autopsia, se encontró que en su sangre había 3 veces la cantidad normal de oxígeno. También se rompió 9 huesos en la lucha para no ser controlado.
El segundo sobreviviente, era el que primero gritó del grupo. Con sus cuerdas vocales destruidas, el no pudo objetar la cirugía, y solo reaccionaba agitando violentamente la cabeza en desacuerdo cuando se le administraba el gas anestésico. Afirmó violentamente con la cabeza cuando alguien sugirió hacer la cirugía sin anestesia, y no reaccionó durante la misma, que duro 6 horas en la cual se intentó reemplazar sus órganos abdominales y cubrirlo con lo que quedaba de su piel. El cirujano afirmó que era médicamente imposible que el sujeto siguiera con vida. Una enfermera aterrada que ayudó en la cirugía, comento que la boca del paciente formaba una sonrisa cada vez que sus ojos se encontraban.
Cuando la cirugía termino, el sujeto miró al cirujano y empezó a hacer sonidos fuertemente, como tratando de hablar. Asumiendo que esto era de gran importancia, el cirujano le entrego un papel y una pluma, para que el paciente pudiera comunicarse. “Sigue cortando” escribió…
Se le hizo la misma cirugía sin anestesia a los otros dos sujetos. Se les tuvo que inyectar un paralítico, pues ellos reían constantemente, y le era imposible realizar la operación al cirujano. Una vez paralizados, solo podían interactuar con sus ojos. En el momento en que pudieron hablar nuevamente, exigieron una vez más el gas estimulante. Los investigadores trataron de averiguar porque se lastimaron de esa forma a si mismos, y por qué querían el gas nuevamente.
La única respuesta fue: “Debo permanecer despierto”.
Se reforzó a los 3 sujetos y los devolvieron al cuarto, para espera de su destino. Los investigadores, enfrentando la furia de sus “benefactores” militares por haber fallado las metas del proyecto, consideraron dar eutanasia a los prisioneros. El comandate, un ex-KGB vio potencial en el proyecto, y en su lugar decidió ver que pasaría si ponían el gas nuevamente. Los científicos se negaron rotundamente, pero al final, tuvieron que aceptar.
En preparación para ser sellados nuevamente en el cuarto, los prisioneros, fueron conectados a un monitor EEG. Para sorpresa de todos, los tres dejaron de pelear en el momento que se dieron cuenta que los regresarían al gas. En este momento, era obvio que los tres estaban haciendo un gran esfuerzo por mantenerse despiertos. Uno de los prisioneros estaba murmurando una canción; el sujeto mudo, peleaba con sus ataduras de piel, como si tratara de enfocarse en algo. El último sujeto mantenía su cabeza en la almohada, y parpadeaba rápidamente. Siendo este el primero al que se le puso el EEG, la mayoría de los investigadores monitoreaban sus ondas cerebrales con sorpresa. Eran normales la mayor parte del tiempo, aunque algunas veces aparecía una línea recta de manera inexplicable. Parecía que repetidamente sufrían de muerte cerebral. Mientras analizaban los datos, una enfermera notó que los ojos del sujeto se cerraron. Sus ondas cerebrales cambiaron inmediatamente por las de sueño profundo, luego se pusieron rectas, y de manera simultanea, su corazón se detuvo.
El único sujeto que quedaba que podía hablar comenzó a gritar para que lo encerraran en ese momento. Sus ondas cerebrales mostraba las líneas rectas del sujeto que acababa de morir por quedarse dormido. El comandante dió la orden de sellar el cuarto con los dos prisioneros dentro, junto con 3 de los científicos. Uno de los 3, inmediatamente tomó un arma y abrió fuego contra el comandante, matándolo de un tiro entre los ojos. Después apuntó al prisionero mudo,y le voló el cerebro.
Apunto al prisionero que quedaba vivo, mientras que los demás investigadores escaparon del cuarto. “No me encerraran con estas cosas! No contigo!”, le gritaba al prisionero que estaba atado al camastro. “QUE ERES?!” Demandó. “Necesito saber”!”
El prisionero sonrió
“Tan fácilmente te has olvidado de mi?”, el prisionero preguntó. “Somos ustedes”. “Somos la locura que esta encerrada en todos ustedes, rogando por libertad en cada momento de tu vida, desde lo mas profundo de tu mente animal. Somos aquello de lo que te escondes en tu cama todas las noches. Somos lo que duermes y silencias y paralizas cuando te vas a tu cielo nocturno, donde no te podemos alcanzar”.
El investigador hizo una pausa. Apunto al corazón del prisionero y disparo.
El EEG mostró una línea recta mientras el sujeto débilmente murmuró “Casi… tan… libre…

lunes, 6 de agosto de 2012



Esa cosa ha estado ahí durante casi una semana. La figura de la ventana. Ni siquiera tiene rasgos, es simplemente piel sobre una forma... "humana", y, de alguna manera, parece estar presionando la ventana. 


No sé como ha llegado hasta ahí, y no sé como librarme de ella.


Al principio, pensé que podría ser una broma, un muñeco o un maniquí que algunos idiotas hubieran colgado ahí para asustarme. Pero me di cuenta de que, cuando salía de la casa para quitarlo de ahí... simplemente, no estaba. Dejé de pensar en ello, imaginando que alguien lo habría escondido mientras salía. Pero, cuando volví a mi habitación, miré por la misma ventana, y estaba ahí, mirándome. Caminé por la casa, gritando a cualquiera que estuviera ahí que saliera, pero no había nadie. Aquella cosa no tenía pelo, ni ropa alguna, y parecía que no tenía ojos, o siquiera una cara. Pero su cabeza siempre estaba girada hacia mí cuando entraba en la habitación. Sentía su odio inexpresivo, su "mirada" llena de odio clavarse en mi cuello mientras escribía en mi ordenador. Pero, en cuanto me giraba, volvía a mirar inocentemente hacia otra dirección.


El jueves, cansado de todo aquello, intenté abrir la ventana, pero estaba atascada. Creo que la manos de esa cosa la mantenían cerrada. Pero miré de más cerca su cara. Sus ojos y boca se escondían detrás de su piel, empujando hacia fuera.


Me observó, sonriendo.


Por supuesto, grité.


Eché el puño hacia atrás y lo estampé contra la ventana, decidido a librarme de aquél maldito monstruo sonriente. Sé que soy suficientemente fuerte. El cristal debería haberse roto. Pero no lo hizo. Se estremeció bajo mi mano, pero no se rompió. Y esa sonrisa se hizo más, y más grande, hasta que pensé que su cráneo se partiría por la mitad. Aquella cosa alzó su propia mano y golpeó la ventana con la palma. Se estaba burlando de mí. Pero entonces vi una pequeña brecha aparecer donde él había golpeado, y retrocedí. No dejaría que aquella cosa se metiera en la misma habitación que yo.


Así que cogí un rollo de cinta aislante y comencé a cubrir la ventana. No podía mirarlo directamente, casi me cagué encima tan solo con saber que me estaba mirando. Pero, sin poder evitarlo, eché un vistazo a aquella cara cubierta de piel. Una pequeña ojeada.


Aquella cosa estaba cabreada.


La sonrisa ahora se había vuelto una horrible mueca llena de dientes. La piel que cubría su boca se había rasgado y podía ver su cavernosa garganta. Un temblor amenazante comenzó a llenar la casa, y la pequeña brecha comenzó a expandirse por toda la ventana. Despegué la cinta aislante. El temblor se detuvo, la piel rasgada se curó, y aquella cosa volvia a sonreir. Ahora es de noche, y el ruido no ha vuelto a oírse. No hay ningún sonido, ningún temblor, ningún cristal roto. Todo está en silencio ahora. Puedo sentir sus garras clavándose en el respaldo de mi silla. Puedo oír su piel estirarse mientras sonríe.


Me está mirando escribir.









































domingo, 5 de agosto de 2012





Kuchisake-onna (la mujer con la boca cortada) es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un yokai (espíritu demoníaco) que regresó para vengarse.
La leyenda dice que hace mucho tiempo había una preciosa pero vanidosa mujer que se casó con un samurai. La bellísima mujer era pretendida por muchos hombres y acostumbraba a engañar a su marido. El samurai sabía de las infidelidades de su esposa por lo que un día en un ataque de celos y furia le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba:
¿Piensas que eres hermosa?
¿Quién va a pensar que eres hermosa ahora?
Se dice que desde entonces una mujer con la cara tapada, por una máscara como la que usan los cirujanos, vaga por las calles de Japón. Cuando encuentra a un hombre joven (mujeres según otras versiones) se acerca y les pregunta con el rostro cubierto:
¿Soy hermosa? (¿Atashi kirei?.)
Recordemos que en Japón el uso de máscaras para evitar enfermedades y no respirar el aire contaminado es bastante habitual, por lo que los chicos normalmente al ver sus bonitos ojos y sus suaves rasgos responden que SÍ. En ese momento la mujer retira la máscara dejando al descubierto la horrible hendidura que se extiende de oreja a oreja con una escalofriante sonrisa. Y les pregunta de nuevo:
¿Y ahora? (¿Kore Demo?).
Todo aquel que dice que NO, se asusta, grita o muestra el miedo en su cara es atacado por el espíritu que con unas tijeras gigantes les corta la cabeza.
Sí la víctima responde de nuevo que sí ”solamente” le cortará la boca de lado a lado para que sufra su misma suerte. En otras versiones si respondes afirmativamente las dos veces la mujer te seguirá hasta la puerta de casa donde te  asesinará igualmente, ya que “kirei” en japonés para hermosa o linda es muy parecido a decir “kire” que significa cortar.
Existen otras versiones en las que si respondes que “Sí” cuando ella se quita la máscara, te dará un brillante y valioso rubí cubierto de sangre y se irá.
Es imposible escapar de Kuchisake-Onna, puedes salir corriendo pero aparecerá frente a ti de nuevo. Hay varias formas de escapar que varían según la versión de la leyenda:
- Puedes contestar con otra pregunta: ¿Y yo? ¿Soy hermoso? Eso confundirá al espíritu que se quedará pensativo dándote tiempo a escapar.
- También puedes llevar dulces contigo y se los tiras o simplemente se los ofreces quedará contenta con el regalo y te permitirá marcharte.

miércoles, 1 de agosto de 2012



Una mujer finalizó sus compras en unos grandes almacenes y cargada de bolsas se dirigió al aparcamiento donde tenía su vehículo. Al llegar se encontró con una de las ruedas de su coche pinchada, abrió su maletero y sacó la rueda de repuesto y las herramientas necesarias para realizar el cambio. Como no tenía mucha experiencia le estaba resultado complicado cambiar el neumático.
Un hombre muy guapo, vestido con traje y corbata y con un lujoso maletín de cuero se ofreció gentilmente a ayudarla, entre los dos cambiaron en pocos minutos la rueda del coche mientras conversaban. Ambos frecuentaban el centro comercial a la hora de la comida porque él trabajaba cerca, por lo que dijeron que si alguna vez volvían a coincidir quedarían para comer juntos. El hombre una vez que ganó confianza le pidió a la mujer si podía acercarle en coche a la otra planta del parking, ya que sin darse cuenta se había equivocado al bajar en el ascensor y tenía su coche aparcado en un piso superior, a ella no le supondría mucho porque tenía que pasar por allí para dirigirse a la salida.
La mujer no quería parecer ingrata y decirle al hombre que no, pero no estaba dispuesta a montar en su coche a alguien que apenas conocía; por lo que fingió haber olvidado una bolsa en una de las tiendas y le pidió al señor que la esperara un minuto mientras subía a recogerla. Cuando el hombre permaneció sentado en su coche esperando en lugar de subir con ella a la planta en la que supuestamente tenía el coche empezó a  sospechar. Por lo que una vez dentro del centro comercial se dirigió a un miembro del equipo de seguridad para contarle el caso.
Al llegar ambos a su coche éste estaba vacío, pero el hombre en su huída (probablemente al ver al seguridad) olvidó su maletín en el asiento de atrás del coche. Tras diez minutos de espera el seguridad y la mujer llamaron a la policía para que se encargara de entregar el maletín a su propietario. Los agentes en busca de algún tipo de identificación abrieron el maletín, nadie podía esperar lo que encontraron dentro.
El maletín estaba lleno de distintos tipos de cuchillos, una cuerda, esparadrapo y una cámara de fotos. Lo que encontraron dentro de la memoria de la misma les dejó estupefactos.
El hombre secuestraba mujeres que torturaba y violaba antes de ejecutarlas, su fetiche era fotografiar a sus víctimas que al parecer eran muchas. Los agentes de inmediato le pidieron a la mujer que les mostrara la rueda que había cambiado el asesino. La rueda estaba perfectamente, tan solo encontraron un pequeño trozo de madera con el que al parecer había vaciado el aire de la misma obstruyendo la válvula de entrada de aire.
El asesino tras localizar una posible presa que se encontraba sola en el parking, vaciaba uno de los neumáticos y esperaba pacientemente a que regresara para ofrecerse a ayudarla y ganarse su confianza, de este modo ellas accedían a meterse con él en el coche donde las atacaba y secuestraba.



 El Bebé con Mal Aspecto

Cuenta la leyenda que una azafata a la que le encantaban los niños en cierta ocasión detectó el caso más espeluznante que se recuerda en la historia de la aviación. Cuando tras acercarse a una madre con su bebé detectó algo raro…
Los viajes cruzando el Atlántico siempre habían sido los más odiados por Alicia, una azafata de una importante aerolínea internacional que desde hacía pocos meses había sentido como su instinto maternal se disparaba tras contraer matrimonio y el nacimiento de su primer sobrinito de menos de un año. Desde entonces no desaprovechaba ninguna ocasión para hacerle carantoñas y dedicarle unas palabras de cariño a cuanto bebé se cruzaba. Sentirse mamá aunque fuera por unos instantes la reconfortaba y animaba cada vez más en su idea de tener una gran familia que la esperara con los brazos abiertos después de cada vuelo.
A pesar del cansancio y el maldito ”jetlag” de esos vuelos transoceánicos en los que no daba tiempo a acostumbrarse al nuevo horario Alicia estaba especialmente feliz ese día. Tras diez días de trabajo con vuelos interminables y aburridas noches de insomnio en el hotel por fin llegaría a casa con su marido y disfrutaría de unos merecidos días de descanso.  Su alegría era claramente visible y dedicaba sonrisas y atenciones a todos los viajeros, incluso sus compañeros estaban sorprendidos de su alegría, sobre todo teniendo en cuenta que aún faltaban más de nueve horas de vuelo para llegar a Madrid.
Mientras avanzaba por uno de los pasillos del avión repartiendo las bandejas de comida, observó una mujer con cara de pocos amigos sosteniendo un bebé en brazos, tras ofrecerle el escaso menú (pollo o carne) le preguntó por la criatura que estaba dormida.
- Pobrecito debe estar muy cansado, ¿necesita usted algo para que el bebé descanse mejor? ¿una manta extra o tal vez calentar el biberón cuando se despierte?
- No gracias – Respondió la mujer con el ceño fruncido, una respuesta tajante y tan escueta que dejó claro que no quería que les molestasen.
Alicia continuó avanzando por el pasillo mientras insultaba mentalmente a la mujer a la que había ofrecido ayuda y la había tratado como un desecho.
Al acabar de repartir las bandejas le comentó a uno de sus compañeros lo impertinente que había sido con ella y éste le dijo que a él le había pasado algo similar cuando trató de ayudarla a subir la maleta, se había llevado un empujón por ser amable y acercarse a ella. Al parecer la mujer era una maleducada de mucho cuidado.
Varios minutos después comenzó el turno de recoger las bandejas y restos de comida así que Alicia decidió dar una segunda oportunidad a la mujer, al fin y al cabo el bebé no tenía la culpa del comportamiento de su madre.
- Espero que la comida haya sido de su agrado – Le dijo Alicia con una sonrisa forzada – Si desea cambiar el pañal al bebé tenemos en la parte posterior del avión una mesita habilitada para tal efecto.
-Ya le dije antes que no necesito ninguna ayuda – Contestó la impertinente mujer.
Alicia a estas alturas ya había declarado su odio a la señora y furiosa la observaba cada minuto como esperando que infringiera alguna norma para llamarle la atención. Pero la mujer prácticamente no se movía ni para pestañear y lo más curioso, su bebé permanecía dormido desde hacía más de seis horas sin tan siquiera haber recibido un cambio de pañal o tomado un biberón. La azafata que había hecho de niñera de su sobrino en más de una ocasión sabía de sobre que con pocos meses los bebés son como esponjas y comen cada tres horas y si no se les cambia el pañal con asiduidad se les puede irritar el culito.
Alicia decidió acercarse una vez más para comprobar que la criatura estuviera bien. La mujer había cerrado los ojos y se había dormido con el bebé en brazos y la mantita que cubría a la criatura se había desplazado un poco dejando su cabecita al descubierto.
Alicia aprovechó para mirar la carita de lo que parecía un bebé de no más de dos meses de edad. Su piel estaba pálida y su carita parecía hinchada, además desprendía mal olor, por lo que supuso que se habría hecho caca encima y su descuidada madre no se había dado cuenta. Decidió despertar a la señora para advertirla.
- Disculpe señora – dijo mientras tocaba levemente el hombro de la mujer – Creo que el bebé se hizo caquita ¿quiere que le habilite la mesita para cambiarle el pañal?
- No moleste mas, ya le dije antes que no necesito ayuda.- La mujer al ver que su bebé estaba destapado rápidamente le volvió a cubrir con la manta toda la cabecita.
- Pero señora si no cambia usted el pañal al bebé puede ocasionar molestias a los otros pasajeros y lo que es peor puede provocar una irritación de la piel a su bebé.
- ¡No me va a decir usted como cuidar a mi hijo!, ¡Váyase inmediatamente o le pongo una denuncia al bajar del avión!
Alicia se fue cabizbaja hacia la cabina del avión, tenían terminantemente prohibido discutir con un viajero sin la presencia del jefe de cabina. Tras contarle a su jefe la situación ambos regresaron al asiento de la señora.
- Buenas noches señora – dijo el jefe de cabina con la voz más dulce que podía – Quisiera informarle de la posibilidad de cambiar el pañal a su bebé de una forma más cómoda en la parte trasera del avión y le ruego que lo haga para evitar molestias a los otros pasajeros.
- Ya le he dicho a la chica que cambiaré a mi hijo cuando yo quiera ¡¿Quiénes se creen ustedes para ordenarme lo que tengo o no que hacer?!
- Señora por supuesto no le estamos ordenando nada, pero como usted leería al comprar el billete de su infante es su obligación mantener la higiene de su hijo y traer con usted el alimento que este precise. En todo caso le informo que existen preparados de leche a bordo del avión y si necesita le podemos preparar uno.
- Si no me dejan de molestar les pondré una denuncia y le diré a mi marido que es abogado que se encargue de que nunca más vuelvan a volar.
- Disculpe señora pero creo que está usted confundiendo lo que es una muestra de preocupación y nuestra obligación como tripulantes con una orden o mandato. Únicamente le estamos informando de las que son sus obligaciones.
La mujer en este punto de la discusión estaba tan acalorada que se había olvidado de tapar de nuevo la cabecita del bebé y el olor se hizo aún más insoportable. Además el color que con la oscuridad de la cabina en las horas de descanso parecía pálido en realidad era mas bien tirando a violeta o un morado claro y se podía observar que en efecto el bebé tenía muy mal aspecto, hinchado y totalmente inmóvil.
Los tripulantes se quedaron mirando fijamente al niño y la madre al darse cuenta le tapó de nuevo.
- Señora su bebé tiene mal aspecto es nuestra obligación comprobar el buen estado de salud de todos los ocupantes del avión ¿me permite que le revise?
- Usted no va a tocar a mi bebé ¡pederasta asqueroso!
- Señora me veo obligado a pedirle que me permita comprobar que el bebé se encuentra bien o deberé informar al capitán.
- Llame usted al presidente si quiere pero no van a tocar a mi hijo.
El jefe de cabina le pidió a Alicia que se acercara a la cabina y le comunicara al capitán  todo lo que había pasada y que un pasajero se negaba a seguir sus indicaciones. El capitán pidió un relevo a uno de los copilotos y se dirigió al asiento de la señora.
- Buenas señora, mi nombre es Armando Fuentes y soy el capitán de este vuelo. Como máxima autoridad de este avión le solicito que inmediatamente permita a los tripulantes revisar el estado de salud de su hijo o me veré obligado a advertir a las fuerzas del orden del país de destino para que le estén esperando al aterrizar el avión.
- Capitán usted entenderá que no quiero que personas desconocidas toquen a mi hijo – dijo con cara de asustada- yo misma iré al baño y cambiaré a mi bebé. Perdón.
- Alicia acompañe usted a la señora al baño y cerciórese de que cumple con mis indicaciones. – dijo el capitán.
Alicia sabía que algo no iba bien, es imposible que ningún bebé duerma tantas horas sin tomar un biberón, recibir un cambio de pañal y lo que es más importante con varias personas gritando a su alrededor. Así que mientras la mujer se encerraba en el baño con el niño decidió espiar por una rendija de la puerta (por suerte para ella la puerta estaba parcialmente rota). Lo que vio dentro la dejó sin habla, la mujer desnudó al bebé y un olor pútrido salió por la rendija, el niño estaba totalmente morado y una gran cicatriz le cruzaba todo el pecho, no se movía ni hacía ningún gesto.
Alicia dio un grito desgarrador y uno de sus compañeros, mucho más fornido que Alicia, empujó la puerta hasta abrirla por la fuerza (tan nerviosos estaban que ni recordaron que tenían una llave). La mujer se abalanzó contra ellos dejando caer al bebé al suelo y gracias a la ayuda de un pasajero pudieron inmovilizarla.
El capitán comunicó al aeropuerto de destino que estuvieran esperando las fuerzas de seguridad, el bebé estaba muerto y las continuas negativas de la madre a recibir ayuda se debían a que intentaba esconder su estado.
La policía al revisar al bebé se llevaron una desagradable sorpresa. Habían sido vaciados todos sus órganos internos y dentro de su cuerpecito cosido con hilo quirúrgico había gran cantidad de droga. La supuesta “madre” al entrar en el baño lo que planeaba era tirar por el wc toda la droga que había en el interior del niño muerto para evitar ser capturada por la aduana y enjuiciada por narcotráfico.

domingo, 29 de julio de 2012



Durante la Primera Guerra Mundial se reportaron muchísimas apariciones fantasmagóricas de soldados muertos en combate, que eran vistos en el campo de batalla o en sus casas. El fantasma de Montrose, una base escocesa, fue presencia habitual durante el año 1916.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se reportaron muchos fenómenos extraños, y apariciones fantasmales. Muchos de los soldados muertos, fueron vistos en el campo de batalla por sus camaradas, o recibieron avisos de peligro de estos, o se los vio en sus propias casas.
Existe un caso notable que fue habitual durante el año 1916 en la base aérea de Montrose, el del teniente Desmond L. Arthur.

Arthur, el fantasma de Montrose:

el fantasma de montroseDurante 1916, la visión de el fantasma  de Montrose del teniente Desmond L. Arthur, era rutinaria en la base aérea de Montrose en Escocia, a tal grado, que fue la única historia de espectros, oficialmente reconocida por el gobierno británico.
El 27 de mayo de 1913, el teniente Arthur realizaba ejercicios sobre la base y su avión falló, precipitándose a tierra frente a cientos de testigos. Tres años más tarde, coincidiendo con el cierre del reporte oficial del accidente, el mayor Ciryl Foggin, alto oficial de la base, vio a Arthur caminando delante de él, con su uniforme, el casco de cuero y las gafas de piloto, con rumbo a los barracones. A partir de ese momento, la presencia de Arthur fue constante. Se lo veía por las noches, en los comedores, en los dormitorios, atravesando las puertas de los barracones, y en otros sitios de la base.
Se atribuía la aparición del el  fantasma de Montrose a que deseaba reivindicación por el informe oficial sobre su accidente, donde se lo culpaba. Un año más tarde, hubo una rectificación, tras determinarse que había existido una reparación defectuosa, que provocara la rotura de una de las alas en pleno vuelo. Tras la rectificación del informe oficial, dejó de hacerse presente.
El 27 de mayo de 1963, cincuenta años después de la muerte de Arthur, Sir Peter Massfield (ilustre figura de la aviación británica), vio en pleno vuelo, cómo se acercaba un bimotor de principios de siglo, con un pálido piloto, vestido acorde, y Massfield pensó que era un aficionado a los aviones antiguos. Para su sorpresa, el avión se desplomó. Massfield aterrizó en un campo de golf cercano para pedir ayuda. Cuando acudió al lugar junto con algunos golfistas, el avión accidentado y su piloto, habían desaparecido.

sábado, 28 de julio de 2012



Circula en Estados Unidos, a modo de leyenda, la siguiente historia:
Después de dar la misa, un sacerdote católico se encaminó hacia un apartamento ubicado en un viejo edificio del centro de la ciudad. Medianamente alto, con la pintura descascarada y las verjas de las ventanas carcomidas por el óxido. El edificio ubicado en un barrio marginal, muy conocido por ser hogar de traficantes, prostitutas y drogadictos, era todo lo opuesto a un lugar alegre y acogedor, sobre todo bajo un cielo gris como el que en aquel momento lo cubría.
Tras tocar repetidas veces el timbre, el sacerdote pudo escuchar la proximidad de unos pasos y entonces la puerta se abrió: era un joven desaliñado y ojeroso, con cabello abundante, sucio y desordenado. Su expresión no era precisamente afable: en ella se revelaba la actitud de quien está fastidiado y cansado de la vida, de quien guarda una añeja amargura y un desencanto generalizado hacia todas las cosas. Y el vicio, aquel joven parecía haber envejecido interiormente a causa de diversos vicios: alcohol, drogas, mujeres … Además tenía cara de haberse acabado de despertar por los sonidos del timbre y, pese a parecer asombrado por la visita del cura, no se veía de ningún modo complacido en tal visita…
—    ¿Qué quiere? —preguntó el joven con sequedad
—    Me han llamado para administrarle los últimos sacramentos a un moribundo.
—    Creo que le han tomado el pelo. Aquí sólo vivo yo
El padre dudó por un momento, bajó la cabeza de forma pensativa y preocupada y luego, justo cuando volvía a alzar la mirada para disculparse con el joven e irse, vio algo en el oscuro pasillo que lo asombró e instantáneamente le hizo convencerse de que no había ninguna broma de por medio y que simplemente el joven era un inconsciente sin deseos de ayudar.
—    No, joven, aquí no hay ninguna broma. Quizá usted no entiende la importancia del asunto o tiene cierta antipatía por la Iglesia y los sacerdotes. Igualmente, lo único que le pido es que tenga consideración hacia la mujer amorosa y cristiana que por la mañana me suplicó que viniese acá. Tengo que cumplir lo antes posible con mi misión. Con su permiso.
Tras decir eso, el sacerdote apartó al joven de forma suave pero firme y determinada. Una vez dentro, vio en la mesita del recibidor un retrato junto al cual yacía un ramo de flores secas y marchitas. En el retrato se veía a una mujer mayor con ropa negra de luto, un gran crucifijo en el cuello y un rostro cuya mirada y expresión delataban bondad pero también un profundo envejecimiento ocasionado mucho más por el sufrimiento que por el paso de los años: era la mujer que había solicitado la visita del sacerdote.
—    ¿Ve el retrato de la mesita? Esa es la mujer que me pidió venir.
—    P… ¡pero qué dice! ¡Eso es imposible! ¡Ella es mi madre y está muerta hace años!
Al joven lo sacudió un escalofrío. Gotas de frío sudor empañaban su frente y su brazo derecho temblaba ligeramente mientras sostenía el retrato de la mujer frente a su rostro nervioso y sufrido. Pero el sacerdote parecía tranquilo, inmutable, como si algo en la conversación que tuvo con la mujer del retrato le hubiese hecho intuir que aquella no era una conversación normal, que algo misterioso había allí. Sereno, miró al joven y le dijo:
—    Hijo, quizá esto sea una especie de aviso de que debes guiar tu vida al sendero de la rectitud, tu madre está velando por ti y sufriendo desde el cielo por tus faltas.
Al oír eso el joven puso cara de no entender; mas, pasado un momento, en sus ojos surgió un destello de comprensión súbita, angustia y temor. Él lo sabía, sabía que el cura no mentía y que su madre le había hablado. Pero su madre estaba muerta: él era quien habría de morir, y muy pronto… Su madre aún cuidaba de él y no quería que muriese con una lista tan larga de pecados sin perdonar. ¡Debía confesarse y recibir la comunión, debía arrepentirse para ser perdonado y no caer en la oscuridad eterna del Infierno!
Por un momento el joven lloró conmovido por el amor de su madre y el impacto que representaba saber que sí existía aquel mundo espiritual del que tanto había dudado y al que tanto había despreciado. No había pisado una iglesia desde niño, pero lo que estaba viviendo le convenció de que era tiempo de cambiar y reconciliarse con Dios aunque fuera en sus últimos momentos…
Tras varias horas dialogando con el sacerdote sobre su vida, su madre y como ella enfermó de tristeza cuando él se metió en las drogas. Un sufrimiento que la llevó a morir sola y repudiada por su único hijo que estaba más preocupado por lograr su dosis diaria que por atender a una pobre anciana que se desvivía por ayudarle. El chico profundamente arrepentido y desecho en lágrimas se confesó al párroco quien le absolvió de sus pecados y le dio la comunión. Al irse el cura, el joven regresó a su soledad con una mezcla de alegría por haber sido liberado y temor.
Falleció esa misma noche mientras dormía,  de forma repentina e inexplicable. Dicen que fue un paro cardíaco, pero es sabido que los médicos suelen diagnosticar eso cuando no saben a ciencia cierta qué pasó. En todo caso, lo importante es que el joven murió en paz y totalmente limpio de cualquier droga y pecado. En su velatorio, quienes lo conocían se sorprendieron porque el joven, mientras vivió, jamás mostró una sonrisa tan dulce y serena como la que, antes de partir, dejó grabada en su rostro.
NOTA: Esto es lo que se podría denominar una leyenda evangelizadora, realmente no podría catalogarse como “urbana” debido a que es probable que fuera inventada en algún foro cristiano o como parábola moderna del amor infinito de las madres, que incluso desde la otra vida son capaces de velar por sus hijos. En todo caso su difusión y transcendencia fue tal que incluso en un periódico estadounidense fue publicada como si fuera cierta.

martes, 24 de julio de 2012



 

Hello Kitty Murder es el nombre por el que se conoce el caso de tortura y asesinato más espeluznante que haya conocido Hong Kong en mucho tiempo.

En marzo de 1999, Fan-Man-yee, de 23 años, alternadora de un club nocturno de Hong Kong, fue secuestrada por tres miembros de la Tríada china y torturada durante un mes hasta morir, en un apartamento del distrito de Tsim Sha Tsui, en el área de Kowloon, Hong Kong.

El cadáver fue descuartizado, y la cabeza alojada dentro de una gran muñeca Hello Kitty, lo que dio nombre al caso.

La víctima


Fan Man-yee, apodada Ah Map, fue abandonada cuando era pequeña, y criada en un hogar para niñas del barrio de Ma Tau Wai, distrito de Kowloon, Hong Kong.
Llegada la adolescencia, su vida se desarrollaba entre algunos pequeños delitos, prostitución y consumo de drogas.

Muchos de sus clientes, y eventuales amantes, eran miembros de la Tríada. Así conoció a su ‘marido’, adicto como ella, en mayo de 1996, mientras se desempeñaba como bailarina en el club nocturno Empress Karaoke. Se fue a vivir con él y tuvieron un hijo. Los repetidos y escandalosos episodios de violencia, que despertaban a los vecinos, pusieron fin a la relación.
El caso


En 1997, Fan Man-yee trabajaba en el Romance Villa, un prostíbulo del área de Kowloon. Uno de sus asiduos clientes era Chan Man-lok, un exitoso, despiadado rufián, usurero, consumidor y vendedor de drogas, miembro de la Tríada. Entre noches de sexo y consumo desenfrenado de estimulantes, trabaron amistad. Todo hubiera ido bien, si Fan no hubiera tenido la nefasta ocurrencia de intentar quedarse con una billetera de Chan, con 4.000 dólares. Fue descubierta y tuvo que devolver dicha cantidad, además de 10.000 dólares adicionales, a modo de compensación. No considerándolo suficiente, Chan le exigió 16.000 dólares más, en concepto de “intereses”.
El 17 de marzo de 1999, Chan Man-lok, de 34 años, y sus dos compañeros de Tríada, Leung Shing-cho, de 27, y Leung Wai-lun (apodado ‘Gangster’), de 21, secuestraron a Fan Man-yee de su apartamento.

Chan Man-lok ocupaba un lujoso apartamento de siete habitaciones sobre la elegante Gransville Road, el paseo de compras más famoso de Kowloon. El plan era tener a Fan Man-yee allí encerrada, y explotarla hasta que hubiese producido el dinero que Chan consideraba que le debía.

Pero las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado. Al igual que Fan, los tres mafiosos eran asiduos consumidores de ‘hielo’ (clorhidrato de metanfetamina), un psicoestimulante, pariente de la anfetamina, mucho más potente y sumamente adictivo.

Bajo los efectos de la poderosa droga, tener a la indefensa muchacha allí resultó irresistible.

Comenzaron a castigarla asiduamente por simple diversión, o cuando estaban aburridos y no había nada en la televisión.

Los torturadores obligaban a Fan Man-yee a sonreír o reír a carcajadas, simulando estar feliz, mientras la golpeaban salvajemente.

De vez en cuando una jovencita de 14 años, novia de Chan Man-lok, los visitaba y se sumaba a la diversión. Siendo menor de edad, para las actas del juicio recibiría en su momento el nombre de ‘Ah Fong’.

“Era como un juego”, declararía Ah Fong en la Corte. “Si ella no lo hacía, la golpeaban con más violencia. Le decían que se riera mientras la quemaban. Había una atmósfera de diversión.”

Los tres hombres encontraron en la propia cocina del apartamento todo lo necesario para sus torturas.

Sujetaban a Fan, prendían fuego a unas pajillas y dejaban gotear el plástico derretido sobre las plantas de sus pies, hasta que la piel se ampollaba y empezaba a supurar. Luego le derramaban aceite de guindilla sobre las heridas. Cuando se les terminaba la paciencia, le quemaban los pies directamente con fuego, y le golpeaban los pies lastimados con un palo.

En varias oportunidades, los tres hombres le orinaron en la cara y en la boca, y la obligaron a tragar la orina, castigándola a golpes cuando no conseguía hacerlo.

En una oportunidad, se divirtieron haciendo que la niña Ah Fong defecara dentro de una caja de zapatos, y obligaron a Fan a comerse las heces.

Conforme pasaban los días, aumentaba la brutalidad de las torturas infligidas por los tres hombres, bajo los efectos de grandes cantidades de clorhidrato de metanfetamina.

Algunas veces, cuando no había nada en la televisión, ataban a Fan con cables eléctricos, la colgaban de un gancho en el cielorraso y la golpeaban con barras de hierro. Más adelante, ni siquiera se tomaban el trabajo de descolgarla. Fan quedaba allí colgada toda la noche.

Hacia el final de sus días, Fan estaba tan enferma y maltrecha que alternaba momentos de consciencia con períodos de inconsciencia, mientras permanecía tirada en el piso o colgando del techo. Así solían dejarla, mientras los cuatro salían a jugar videojuegos de arcade en un local cercano.

Cuando en la Corte se le preguntó a Ah Fong por qué participaba de las torturas, ella explicó con esfuerzo que Fan le caía bien, pero ella “quería saber cómo se siente castigar a alguien.”

“Ella estaba destruida y divertirse torturándola ya no era tan divertido. Pero igual continuamos, no había otra cosa que hacer.”
El final


Hacia el final de su calvario, Fan Man-yee permaneció tirada en el piso del baño por dos días. Una mañana, Ah Fong se despertó, fue al baño y la encontró muerta. Había muerto durante la noche.
Los tres mafiosos discutieron qué hacer con el cadáver. Como no llegaron a ninguna decisión, la dejaron donde estaba y se fueron al local de videojuegos.

A la mañana siguiente, bajo los efectos de una fuerte dosis de ‘hielo’, tomaron una decisión.

Depositaron el cadáver en la bañera y lo cortaron en trozos. Chan tomó un serrucho y separó la cabeza. Sus dos compañeros de Tríada desnudaron el cuerpo, lo cortaron, envolvieron los trozos y los guardaron en el refrigerador.

Cuando Ah Fong se despertó, Chan sostenía una bolsa de plástico delante de sus ojos. “Son los intestinos de Fan. Llena la bolsa de agua caliente, hasta que deje de echar olor”, fue la sencilla explicación de Chan.

Mientras Leung Shing-cho cocinaba la cabeza, llamó a la niña: “Ven aquí, y échale una mirada”, le dijo. “No, me da miedo”, dijo ella. “Sólo haz de cuenta que estás viendo televisión”.

Más tarde Ah Fong declararía en la Corte: “Cuando miré en la olla y vi la calavera hirviendo, resultó verdad. Era como una que había visto en la televisión.”

Al mediodía pararon para almorzar. La cabeza se hervía en una de las hornallas, mientras los fideos se cocinaban en la otra. Usaron la misma cuchara para revolver ambas ollas.

Una vez la cabeza fue hervida hasta quedar reducida a una calavera, la cosieron dentro de la cabeza de una enorme muñeca Hello Kitty. Tiraron la mayor parte del cuerpo a la basura, y les dieron los brazos y las piernas a unos perros vagabundos.
La venganza de Fan Man-yee


Todo hubiera ido bien para los tres compañeros de Tríada, de no ser por las pesadillas que, tal vez por la impresión o el remordimiento, comenzaron a asolar a la jovencita Ah Fong. Fan Man-yee se le aparecía en sueños. Volvía a verla atada con alambres, colgando del techo.
Cuando ya no soportó más, acudió a la estación de policía de Tsim Sha Tsui, Hong Kong, y confesó todo. Contó a los asombrados oficiales que estaba siendo asediada por el fantasma de una mujer que ella había ayudado a torturar, matar y descuartizar. Pese al escepticismo inicial, los policías acudieron, guiados por la niña, hasta un lujoso apartamento sobre Gransville Road.

Sólo pudieron encontrar un diente, algunas visceras y, dentro de una enorme muñeca Hello Kitty, la calavera de la infortunada Fan Man-yee.
El fallo de la Corte


El asesinato se convirtió rápidamente en un suceso en los medios informativos de Hong Kong.
Al cabo de un juicio de seis semanas, el trío fue condenado por homicidio involuntario y privación ilegítima de la libertad por un jurado de la Corte de Primera Instancia. Ello se debió a la condición de adicta a estimulantes pesados de Fan Man-yee. Los exámenes forenses no pudieron determinar de forma fehaciente que la muerte se hubiese producido exclusivamente a raíz de los castigos recibidos. El ya de por sí minado organismo de Fan Man-yee pudo haber sucumbido en parte debido a su adicción.

La niña Ah Fong no fue imputada, debido a su colaboración durante el juicio.

El juez Peter Nguyen, que dictó la sentencia, estableció: “Nunca en Hong Kong en años recientes una Corte ha oído de tal grado de crueldad, depravación, insensibilidad, brutalidad, violencia y perversidad.”
Referencias culturales


La enorme repercusión que tuvo el caso en los medios de Hong Kong, motivó que se produjeran dos películas sobre el caso.
烹屍之喪盡天良 Peng shi zhi sang jin tian liang (aka: Human Pork Chop), 2001, dirigida por Benny Chan Chi Shun.

人頭豆腐湯 Ren tou dou fu shan (aka: There is a Secret in my Soup), 2001, dirigida por Yeung Chi Gin.

Un episodio de la serie de televisión Bones, titulado “The Girl in the Mask” trata sobre el hallazgo, dentro de una máscara, de la cabeza de una joven escort japonesa en Estados Unidos.

lunes, 23 de julio de 2012



 

Maite se disponía a pasar un agradable día de playa con su familia. Los niños, al detenerse el  coche en el parking que había a pocos metros del mar, salieron corriendo hacia la arena mientras ella y su marido bajaban del coche las bolsas de toallas, la pequeña nevera portátil donde llevaban las bebidas, la sombrilla y un par de bolsas mas con los juguetes de los pequeños.
Sin embargo la armonía y la felicidad pronto se vio truncada cuando Sara, la más pequeña de la familia, empezó a llorar como loca mientras se sujetaba uno de sus pequeños piececitos con las manos. Maite y su marido corrieron de inmediato a su rescate, probablemente se habría cortado con algún cristal enterrado en la arena. Pero por desgracia todo era mucho peor de lo esperado.
La pequeña Sara parecía tener algo clavado, un pequeño trozo de metal que Maite inmediatamente reconoció como una aguja, extrajo el fragmento que parecía haberse roto y buscó rápidamente entre la arena el otro trozo para evitar que alguien más se lo pudiese clavar. Su corazón dio un vuelco cuando tras remover un poco bajo sus pies encontró una jeringuilla con restos de sangre fresca que alguien había enterrado con la aguja apuntando hacia arriba. Estaba claro que algún desalmado la había situado de esa forma, como si se tratara de una trampa para animales, para que algún despistado la pisara.
Maite y su marido de inmediato decidieron llevar a la niña al hospital cercano para que le realizaran unas pruebas y comprobaran si la sangre que había en la jeringuilla estaba contaminada con algún tipo de droga. El médico de guardia trató de tranquilizar a los padres, explicándoles que era muy improbable que al pisar una jeringuilla la droga se pudiese haber inoculado en su torrente sanguíneo. Aún así y para que estuvieran más tranquilos realizarían una prueba de sangre tanto a la niña como con la muestra que había en la jeringuilla. Dentro de un par de días tendrían los resultados.
Salvo por un poco de dolor en la planta del pie, Sara se recuperó tan rápido que sus padres prácticamente habían olvidado el suceso y cuando dos días después recibieron una llamada del hospital  se quedaron sorprendidos. El médico les citó en su consulta, nos les dio más información al respecto por lo que quedaron muy preocupados.
El doctor les pidió que se sentasen y les confirmó que en la sangre de la jeringuilla había un agente nocivo, heroína, obviamente días después del incidente y sin haber sufrido la niña ningún percance, la droga no había causado ningún daño. Pero lo más alarmante es que la sangre estaba infectada con SIDA y la muestra que el matrimonio llevó era bastante fresca por lo que era posible que se hubiera producido un contagio.
 Pidió serenidad al matrimonio que había estallado en llanto y les dijo que las posibilidades de que Sara hubiese sido infectada eran muy bajas. Aún así por prevención debería realizarse un análisis de sangre pasados unos meses, para ver si tenía los anticuerpos en su sangre.
Maite al llegar a casa empezó a buscar información en internet al respecto y quedó asustada al ver la cantidad de casos de contagio y de personas que se habían pinchado “accidentalmente” con una jeringuilla infectada. Al parecer algunos drogadictos con el virus del SIDA dejaban las agujas en lugares estratégicos como las sillas del cine, buzones, máquinas de refrescos, en parques infantiles o como era el caso de su hija enterradas en la arena de la playa . Lo hacían con la intención de contagiar a la mayor cantidad de gente posible sabiéndose deshauciados y con pocos años de vida. Incluso se habían dado casos en los que aprovechando la aglomeración de un concierto o una fiesta pinchaban aleatoriamente a la gente mientras estaba distraída, ellos simplemente sentían una punzada y hasta meses o años después, cuando se hacían un análisis de sangre o enfermaban, no sabían que eran seropositivos.
Aún así las posibilidades de contagiarse eran realmente bajas y había estudios en hospitales de EEUU en los que se afirmaba que sólo 15 entre 1.000 personas que se habían cortado o pinchado con material quirúrgico contaminado habían contraído el virus. Maite se agarró como un clavo ardiendo a esa estadística para tranquilizarse y aguantar los tres meses que le había indicado el doctor que debían esperar para realizar la segunda prueba de sangre, hacerla antes podría indicar un falso negativo.
El tiempo transcurrió y Sara que acababa de cumplir los cuatro añitos se realizó un segundo análisis, los resultados no podían ser más devastadores, había sido contagiada y debería vivir los pocos años que le quedaran de vida medicándose para ralentizar lo máximo posible la enfermedad y que esta se agravase.

jueves, 19 de julio de 2012



La ciudad de Varginha está ubicada en el estado de Minas Gerais, en Brasil. La tarde del 20 de enero de 1996, a las 15.00hs, tres jóvenes retornaban de sus trabajos a sus hogares: Liliane y Valquiria da Silva, hermanas de 17 y 15 años respectivamente, y su amiga Kátia de Andrade, de 23 años. Al decidir cortar camino por un terreno baldío, se llevaron una enorme sorpresa, al toparse con un extraño en cuclillas junto a un muro, a unos 7m de distancia de ellas. No se trataba de un hombre, era una criatura de piel marrón oscuro y grasosa, grandes ojos rojos, una cabeza demasiado grande con tres protuberancias como cuernos, y venas saltonas en el cuerpo. Los brazos eran muy largos y los pies enormes. El extraño sólo dirigió su mirada a las jóvenes.

Las chicas tan sólo atinaron a salir corriendo, pues creyeron haber visto al mismísimo diablo. Kátia regresó al lugar junto con la madre de las hermanas, Luiza. Pero no encontraron al extraño, tan sólo una huella circular y un olor nauseabundo. Esa noche se produjo una granizada intensa en Varginha, que provocó destrozos y un apagón.
Investigaciones del caso Varginha:

Los ufólogos realizaron investigaciones en torno a este caso, y encontraron que coincidiendo con la fecha de la denuncia, se produjo un movimiento inusual en el Hospital Regional del Sur, de Minas Gerais, donde estuvieron involucrados médicos, policías militares y otros miembros del ejército. Testigos no identificados afirman que el 20 de enero a las 20hs, se produjo un ingreso en el hospital, y que se trataría de una criatura que podría ser la misma que las chicas vieron. Según el informe de los ufólogos, la criatura fue capturada por los bomberos, y al ser apresado, emitió un chirrido similar al de un enjambre de abejas. Capturada con una red, la criatura fue ubicada en un cajón de madera y trasladado en un camión del Ejército. Cabe la posibilidad de que hubieran capturado a una segunda criatura.

El día 22 de enero, un convoy del Ejército, trasladó a la criatura hasta la base de Tres Corazones (Escuela Superior de Armas). El 23 de enero, dos cuerpos fueron llevados a la Escuela Preparatoria de Cadetes del Ejército en Campinas. Luego fueron trasladados a la Universidad, donde se supone que les fue practicada una autopsia.
Las chicas de Varginha:

El 11 de mayo de 1996, el psiquiatra de Harvard John Mack, llegó a Varginha para entrevistarse con las jóvenes testigos, junto a la psicóloga brasileña Gilda Moura. La conclusión del especialista es que las chicas habrían pasado por un suceso traumático.
Implicancias del caso Varginha:

El 26 de enero de 1996, oficiales estadounidenses llegaron a la Universidad de Campinas para seleccionar científicos brasileños para proyectos de intercambio de información y proyectos aeroespaciales, según revelaron a la prensa.

En la madrugada del 20 de enero de 1996, un matrimonio campesino de Varginha habría divisado un objeto sobrevolando su hacienda a baja altura, eran Eurico Rodrigues y Oralina Augusta de Freitas. Los testigos afirmaron que parecía un submarino gris, que echaba humo y desprendía trozos de fuselaje.

sábado, 14 de julio de 2012



Internet Profunda

Esta historia no tiene nada de irreal. No hay fantasmas, demonios, monstruos, ni fenómenos paranormales de ningún tipo. Solo hay personas de carne y hueso, tan reales como tú o como yo y, probablemente eso sea precisamente lo que la hace tan difícil de digerir.
Internet es un sub mundo virtual, tan lleno de información y tan grande como el real. En él la gente puede relacionarse, jugar, trabajar, dispersarse, informarse, estudiar, exponer sus ideas, hasta se puede comprar y vender. Pero como todo lugar vasto, tiene sus callejones oscuros y con ello me refiero a prácticas mucho mas indecentes que usarlo par masturbarse, me refiero a la Deep Web.

Deep Web, o para los de habla hispana web profunda, es la cara oculta de internet y aunque la las grandes masas ignoran completamente su existencia, ésta comprende mas del noventa por ciento de la información que circulan de manera virtualmente interconectada.

Desde que me enteré de la existencia de Deep Web quise conocerla, hurgar en ella. Tenía miedo por supuesto, pero la curiosidad era mucho más grande, y después de pensarlo lo suficiente, decidí que no habría problema en curiosear solo un poquito más allá de la web normal.

Esta es mi historia en la Deep Web. Pero antes de que les cuente mi experiencia personal, déjenme que les de una breve introducción de cómo está dividida la web y que encontré en cada peldaño.
Internet se divide en niveles:

El nivel 0: el más superficial de todos, dominando por un pequeño número de páginas que todos conocemos y que actualmente dominan el mundo internauta, tales son Google, Youtube, y similares.

Nivel 1: aquí se encuentran web un poco menos conocidas pero de fácil acceso. Son en su mayoría foros, páginas pornográficas y pequeñas páginas independientes de interés no tan común como en el nivel anterior.

Nivel 2: está compuesto por dominios weds aún menos conocidas y por los buscadores independientes tales como lo son ares y emule. El material que se puede obtener en este nivel es de moralidad dudosa y no apto para estómagos débiles. El morbo suele ser un tema recurrente.
Hasta aquí hemos tocado solo la parte superficial del ciber-mundo. es a partir de aquí donde está lo realmente “interesante”. Es ahora cuando se da el primer paso dentro de Deep Web.

Nivel 3: A partir de aquí las cosas cambian radicalmente las páginas que se rigen en este oscuro mundo suelen tener dominios compuestos por caracteres dejados caer de manera totalmente aleatoria. En ellas no hay publicidad, ni color y lo mas significativo es que no se relacionan entre ellas como las paginas superficiales, de hecho, ni siquiera aparecen en buscadores como Google, ni aunque copies el linck de la página completa e intentes buscarlo.

Aquí hay muchas cosas raras, muchas cosas perturbadoras, muchas inútiles –tales como las webs abandonadas, algunas por más de 25 años-, pero también muchas cosas útiles. En este sector quizá encuentres ese libro que tanto buscabas y que no encuentras por que cerraron Megaupload, o esa película de antaño que ya nadie se molesta en subir, e incluso hay algunos foros interesantes. Pero la verdad es que la mayoría de lo que hay aquí tiene fines mucho mas macabros y desagradables, en su mayoría pornografía infantil, pequeños mercados de drogas y armas, instructivos de cómo hacer bombas, o fotos de gente siendo torturada o desmembrada, entre otros.

En los foros que visité se hablan temas bastante perturbadores, a veces en broma y otras ni tanto. La verdad llega un punto en el que todo es tan raro que te es difícil discernir una broma, de un verdadero homicida contando como violó y mató a su víctima.

Nivel 4: lo niveles anteriores eran peligrosos, pero con un proxy y un buen detector de intrusos era suficiente, pero aquí no. El cuarto nivel y lo que está por delante están plagados de hackers. Y por hackers no me refiero a chiquillos tontos cuyo único pasatiempo es infectar computadoras, me refiero a verdaderos piratas informáticos, lo mejor de entre lo mejor cuando a robo y malversación de datos se refiere.
Por supuesto el hecho de que esta gente esté aquí significa que hay algo realmente bueno escondido en algún lugar, y la verdad es que lo hay. En este nivel, además de todo lo que hay en los otros niveles, se puede ver Snuff en vivo o grabaciones y, además, se encuentra el “Mercado Negro”. Una página de ventas online como mercadolibre, solo que aquí se venden artilugios de los mas macabros, además de drogas, armas, órganos, trata de blancas e incluso puedes contratar sicarios. Todo pagado con una moneda llamada BitCoin, famosa (entre los que recurrimos este espacio) por ser la más cara y difícil de conseguir en el mundo.
Lo que mas llamó mi atención fue una lámpara de escritorio valuada en 5.000 BtiCoins. Databa de la década del 40, era de procedencia alemana, mas específicamente de la Alemania nazi, y estaba confeccionada íntegramente con huesos y la piel de un pobre hombre de sus campos de concentración.

Pero los hackers no están aquí de compras o para ver morbosidades varias, sino para trabajar.
en este nivel se encuentran paginas escriptadas de numeroso gobiernos, donde se puede encontrar información sobre a qué va realmente destinado el dinero de esos países, leyes que piensan ser aprobadas en secreto y secretos de estado tales como expedientes sobre experimentos con humanos que datan de las ultimas 4 décadas. He visto algunos de los últimos veinte años y déjeme decirles una cosa, los estadounidenses están enfermos. Si creen que los médicos nacis hicieron monstruosidades, no querrán ver lo que estos psicópatas han hecho.

Llegados a este punto estoy seguro le he picado la curiosidad a más de uno ¿quieren saber cómo entrar a Deep Web? ¿Quieren que les pace los lincks de algunas páginas? Lo siento mi actual trabajo no me permite hacerlo, solo les diré que, el que busca encuentra, pero cuidado. No vaya a ser que encuentren más de lo que buscaban, como pe pasó mi.

Nivel 5: aquí se exponen los secretos militares y de estado mas horrorosos de todos y donde se aprueban estos mismos y donde se controla su progreso. También se cree que la entidad que realmente domina el mundo intercambia información entre sus contra partes por aquí. Pero este nivel a mi no me interesó ni en lo mas mínimo, al que yo quería llegar era al sexto.

El Nivel 6: que existe es una certeza y que es lo que hay ahí también, solo los mejores hackers logran acceder a ella y el riesgo nunca es menos que fatal. El objetivo es la Database. El Database es la sección donde toda la información de la web deja de ser solo un código binario de 1 y 0 y comienza a tener sentido. Quien logre descifrar la clave del sistema –que tiene una extensión de kilometro y medio de tipeo numérico- será capas de manipular cualquier dato de internet, desde el titulo de un foro, hasta valores de cuentas bancarias. Sencilla y llanamente, quien logre acceder al Database tendrá al mundo en la palma de su mano.

Yo quería verlo, no hackearlo, pero si verlo. Quería ver el sexto nivel con mis propios ojos y me confié, me atraparon. A mártir de entonces mi vida cambió para siempre. Acababa de entrar al sexto nivel y ni bien ingresé mi computadora se reinició por sí sola y cuando prendió el disco duro había sido totalmente borrado. Solo había una ventana de reproducción de video que usaba un software que nunca antes había visto. podía ver a través de ella una habitación pequeña, llena de artilugios de tortura que parecían de la inquisición, manchas de sangre por todos lados, hasta en el techo, y en el centro de todo un cadáver atado en una silla, con la mitad de la cabeza aplastada como si le hubiesen golpeado con una maza enorme.

En un momento la cámara se giro hacía un lado y vi a varios hombres, todos vestidos con trajes negros y usando sobreros de ala ancha del mismo color. Uno de ellos se sentó frente a la cámara y empezó a hablar:

-lamentamos haberte cortado las piernas tan cerca de tu objetivo-empezó a hablarme aquel hombre- pero se podría decir que tuviste suerte, si te hubiesen atrapado “ellos” ya estarías muerto-.

En ese momento debería de haberme preguntado ¿quiénes son “ellos? y ¿Quién es este hombre? o ¿Qué quieren de mi? Pero estaba demasiado asustado para pensar en nada, demasiado asustado hasta para llorar.

-¿Qué pasa?-me interrumpió la vos de aquel hombre-¿Por qué no hablas?-

-¿Qué quieren de mi?-las palabras salieron de mi boca entre cortadas, quebradizas y al borde del llanto. Pero a aquel hombre no pareció importarle pues me contestó de inmediato.

-Con que directo al punto ¿he?- me dijo con una sonrisa apenas dibujada en los labios, rió levemente y procigió-
Veras Dante, te acabamos de salvar la vida. Nos debes un favor y estamos un poco apurados en cobrártelo-.

Otra vez con lo mismo, ¿Quiénes eran “ellos”? y aun mas importante, ¿cómo sabía mi nombre? Se los pregunté y me lo dijeron. En ocasiones es mejor no preguntar ciertas cosas, la verdad muchas veces es muy difícil de asimilar y es preferible vivir feliz mente en la ignorancia.

Cortaron la transmisión y a los 2 días recibí un paquete y una carta ambos sin remitente. La carta decía así:


Te salvamos la vida Dante, nos debes un favor que no se puede pagar con dinero. Es hora de pagar.
Dentro de la caja encontraras todo lo que necesitas. has todo lo que te digamos, no nos hagas ir por ti.


Aun tan asustado como hacía dos días abrí la caja. Dentro había una foto de un hombre, un pasaje de avión, unas direcciones, dinero européo, un traje negro y un sombrero de ala ancha del mismo color.

No me pregunten qué paso después, ni quiénes son ellos “ellos”, ni quiénes son los hombres de traje y sombrero negro. Mi trabajo no me lo permite. y si se preguntan de qué trabajo, lo lamento mucho, tampoco puedo decirles. Solo puedo decirles que si aun después de todo lo que les conté les quedan ganas de visitar la Deep Web, quizá encuentren mis contactos y quizá puedan contratarme. Solo acepto BitCoins y si el precio es correcto, puedo iré a cualquier parte del globo y “solucionar” tu problema.

Recuerden yo tuve mucha suerte y aun así mi destino no fue nada benévolo con migo. Si van a entrar a la Deep Web mínimamente tengan un buen proxy y, solo por si acaso, cubran con algo sus web cams.



Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.
Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.
Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista  poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.
– Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos  sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.
 – El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.
 – Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.
Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.
– El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que  por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.
 – Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.
Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.
– Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.
Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.
– ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! –  le gritó a Pedro.
 – ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.
Juan por hacerse el valiente  siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.
– ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.
 – ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.
Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…
– Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.
El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.
 ¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?
 Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.
 Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil.  Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.
 Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.
 Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:
 ‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››
 Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.
En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. Esta leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.

miércoles, 11 de julio de 2012




Hay cientos de formulas  y métodos  que tratan de cómo funciona el mundo y sus muchos misterios. Matemáticos, filosóficos y científicos; toma los que más te gusten y puede que te sirvan para contestar esos pequeños interrogantes que te hacen recapacitar y replantearte unos minutos. Pero aun no hay una forma para desenmarañar aquellos misterios que realmente remueven la curiosidad humana hasta sus raíces. O por lo menos aun no hay un método “seguro” para hacerlo.
Belcebú no solo es un demonio que goza de masticar los cadáveres putrefactos de aquellos que venden su alma a Satanás. Pasa y resulta que sus miles de años también le han dado gran sabiduría, la cual siempre está dispuesto a compartir con los mortales, claro, si pueden pagarla.
Si tu curiosidad es tan grande como para que tus dudas te perforen el cerebro por la noche y no te dejen dormir, esta es una solución rápida, pero debo de advertirte  que pase lo que pase, siempre saldrás perdiendo. Por supuesto que también hay mucho que ganar, pero la gran interrogante es ¿Cuánto estás dispuesto a perder por el conocimiento?
Si tu principal preocupación es convocar Belcebú, y que este te engañé y sufrir por nada, puedes estar tranquilo. Pues Belcebú cobra caro porque lo que tiene de sanguinario lo tiene también de honesto.
Para convocarlo necesitas dos velas –no importa el tamaño, la forma ni el color, solo asegúrate de que puedas ver con la luz de la que te proveerán-, algo con que encenderlas, un espejo de mano de buen tamaño, un cuchillo bien afilado, un martillo y un trozo de carne roja lo suficientemente podrida como para a atraer moscas, puesto estas intentado atraer a la reina de todas.
Debes de estar completamente solo en una habitación con puertas y ventanas cerradas. Totalmente a oscuras, sentado en el suelo con todos los elementos antes mencionados durante una noche de luna llena, preferentemente a eso de las 3 am., a esa hora la frontera entre este mundo y el otro es más delgada.
Coloca la carne frente a ti, a  poco más de metro y medio, y entre tú y ella, las dos velas con el espejo, el martillo y el cuchillo en medio.
Toma el martillo y rompe poco menos de la mitad del espejo, y muélelo tanto como puedas. Toma el vidrio molido con tu mano hábil  y apriétalo con todas tus fuerzas, lo suficiente para que el vidrio se incruste en tu carne y lo suficiente como para que la sangre no se filtre. Mientras, clavas la mirada en el trozo sano de espejo y espera.
Cuando creas que ya pasaron 5 minutos más o menos parpadea lentamente 3 veces y cuando abras lo ojos la tercera vez tu reflejo tendrá las cuencas vacías y te sonreirá levemente. Ahora debes aflojar tu puño derecho y dejar gotear la sangre sobre el espejo hasta que te sea imposible ver tu reflejo.  A continuación sopla las velas y quédate quieto con los ojos serrados.
Escucharas como el aleteo de las moscas que rondan el pedazo de carne se hace cada vez más fuerte, hasta el punto que pasa de ser solo molesto a ensordecedor  y tan de repente como comenzó, cesará.
Felicidades, si llegaste hasta aquí, Belcebú ya está en la misma habitación  que tu.
Escucharás como  se acerca a ti, caminando con sus seis delgadas patas al ras del suelo y sube por el brazo con el que sostenías el vidrio molido, hasta pararse en tu hombro. Luego meterá su larga y delgada lengua en tu oído. El te esta probando y no tocará tu ofrenda hasta que termine. No te asustes, el no te hará daño, si considera que no vales la pena solo se irá y se llevará la oreja en la que esta hurgando como pago por molestarlo.
Si pasas su prueba se bajara de ti y se comerá la carne podrida que le ofreciste.
Debo recordarte que en ningún momento abras lo ojos, sobre todo llegado este punto.  Es de mala educación mirar a alguien cuando está comiendo y es una de las cosas que más odia Belcebú.
Cuando el termine de comer las velas se encenderán solas y te agradecerá por la comida. Es ahora cuando puede abrir los ojos y trata de mantener la compostura por mas desagradable que sea lo que veras. Lo que veras es una copia exacta de ti mismo pero con las cuencas oculares vacías, desnudo y la carne de ese cuerpo en pleno estado de descomposición. Quizá lo siguiente más inquietante sea la mosca del tamaño de un ave pequeña que se posa en el hombro de tu copia. No te confundas ese que estás viendo no es Belcebú tomando tu forma, es tu reflejo y es también la primer cuota que pagar por haberlo convocado.
Ahora que el primer pago está saldado puedes hacerle todas  preguntas que queras y cuales quieras, el te contestará con certeza y honestidad. Puedes preguntarle donde esta cualquier persona, el significado de la vida e incluso los números de la lotería. Pero cuidado porque con tu reflejo solo pagaste por algunas preguntas y no todas valen lo mismo.
El te avisará cuando ya esté saldada la deuda y te ofrecerá más respuestas si las quieres. Pero a diferencia de la vez anterior primero te dará tu respuesta y después te cobrará. ten mucho cuidado porque nunca podrás estar seguro de cuánto vale la respuesta y Belcebú no te lo dirá hasta que cierres el trato y estés obligado a pagar.
Si decidiste continuar el te pedirá algo después de cada pregunta que le hagas y sin importar que sea dáselo. He aquí cuando entra en juego el cuchillo. Belcebú adora la carne y si aceptó presentarse ante ti es porque, cuando lamió tu oído, le gustó tu sabor y lo mas probable es que te pida un poco de ti para saborear.
Sea cual sea tu decisión hay tres cosas que serán inevitables.
LA primera es que Belcebú escupirá sangre sobre la tuya derramada sobre el espejo, y con ello hará una piedra ovalada, pequeña y extrañamente bonita, una piedra mermante de sangre. Él te la obsequiará, es como su tarjeta de presentación y de ahora en adelante estas en su lista de clientes permanentemente. Cuando quieras el se aparecerá para sellar otro trato y tal vez también se presente cuando tu no quieras, pero siempre que el se haga presente deberás hacerle una pregunta y dejar que se lleve algo.
La segunda, es que cada vez que te veas al espejo veras ese tú putrefacto sin ojos, furioso, golpeando el vidrio que los separa, intentando llegar a ti,  mientras esa mosca que se apoyaba en su hombro aquella noche, se alimenta de él. Estate tranquilo pues estas fuera del alcance de sus manos, pero no del de sus gritos de dolor, de sus amenazas y de sus llantos. Es algo muy desagradable y vale aclarar que seras el único capas de ver ese tu reflejado, el resto de las personas no vera un reflejo normas y corriente.
Y la tercera y probablemente la peor. Cuando formes tu familia, si no lo has hecho ya, será tuya y como todo lo que te pertenece, y te pertenecerá, figura en el contrato. Él puede reclamarlo  como pago la próxima vez que aparezca.


lunes, 2 de julio de 2012



 
Un autobús de servicio nocturno hacía su ronda por el centro de la capital, aunque en fin de semana solía ir lleno de jóvenes que regresaban de fiesta, entre semana el transporte no llevaba a mas de tres o cuatro personas en cada viaje.
Sandra era una de esas trabajadoras noctámbulas que terminaban su jornada laboral al amanecer, pero hoy había tenido suerte y se pudo escapar un par de horas antes de la empresa donde trabajaba como teleoperadora. Mientras subía al autobús iba pensando que con  un poco de suerte podría dormir del tirón y levantarse a una hora “normal”, como el resto de sus conocidos, para pasear por el parque a la luz del sol. Como echaba de menos hacer vida diurna, pero por desgracia su trabajo por la noche era agotador y en más de una ocasión los jefes les obligaban a hacer unas horas extras, que por supuesto no se reflejaban en su sueldo.
El conductor de la ruta ya era un habitual, pero la verdad es que Sandra no era muy dada a hablar con desconocidos por lo que al “picar” su billete intercambio una sonrisa con él y continuó avanzando. Sentada en la parte central del autobús, luchaba contra el sueño mientras trataba de mantenerse despierta, no quería pasarse de su parada y acabar en la otra punta de la ciudad. Como casi siempre el transporte estaba casi vacío, sólo un chico con aspecto de universitario escuchando música con su ipod mientras ojeaba cientos de hojas de apuntes.
Sandra miraba aburrida por la ventana cuando sintió que el autobús se detuvo a recoger otros pasajeros. Dos hombres subieron colgando de sus hombros a un mujer que parecía inconsciente, muy probablemente se hubiera pasado con la copas y sus amigos la estuvieran llevando a casa, era el pan nuestro de cada día durante el fin de semana pero un martes era más extraño ver un espectáculo como aquel.
Los hombres avanzaron de lado por el pasillo mientras la mujer parecía envolver con sus brazos el cuellos de sus acompañantes, sin duda estaba totalmente inconsciente porque arrastraban sus pies por el suelo con cada paso que daban hasta el fondo del autobús. Una vez allí se sentaron en la última fila uno a cada lado de la mujer. Su aspecto desaliñado y el pelo cubriendo su cara impedían ver si se encontraba bien. Pero Sandra que no tenía mucho más que hacer lanzaba miradas furtivas a los extraños compañeros de viaje.
Los tres se mantenían en silencio y los hombres parecían un tanto agitados, probablemente por tener que cargar a cuestas a la mujer, que francamente tenía unos kilitos de más, cuando descubrieron que Sandra les miraba continuamente le lanzaron una mirada tan fría e intimidatoria, y se dijeron algo el uno al otro que no alcanzó a escuchar. De inmediato bajó la cabeza y asustada no se atrevió a mirar de nuevo hacia atrás.
Pero pasados unos minutos su curiosidad pudo a su miedo y se acordó que tenía un set de maquillaje en el bolso, sacó un pequeño espejito y empezó a buscar el ángulo para mirar que hacía el trío sin ser descubierta. Los hombres estaban distraídos mirando por las ventanillas como intentando descubrir donde estaban o buscando algún lugar. La mujer que ya no estaba rodeando con los brazos los cuellos de sus acompañantes y se había recostado en el asiento, parecía que se había despertado y  miraba hacia ella. Sandra aprovechó que los hombres no podían verla para girarse a mirar a la mujer.
Casi se cae al suelo del susto cuando vio la cara de la mujer con la boca totalmente abierta y los ojos como platos mientras la miraba, nuevamente agachó la cabeza y se giró al frente. El aspecto de la mujer la había dejado impactada, la miraba como con ojos de terror y tan fija y fríamente que parecía una muñeca. Sin poder evitarlo miraba por el espejo qué sucedía una y otra vez, pero la mujer no dejaba de mirarla, inmóvil.
Mientras se giraba nuevamente a ver que sucedía sintió una mano en el hombro que casi la mata del susto, era el chico del ipod que se había levantado mientras ella estaba distraída. Con una cara de miedo que Sandra nunca podrá olvidar la miró y la susurró al oído.
“Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás”
Sandra sintió algo en su tono de voz que no le hizo dudar que el chico estaba muerto de miedo y debía obedecerle. Ambos bajaron en la siguiente parada, con la cabeza agachada y sin mirar a los extraños personajes que se habían sentado en la otra punta del autobús.
El autobús continuó su viaje y cuando sintieron que ya se había alejado lo suficiente el chico se giró hacia Sandra y le dijo:
“Esa mujer estaba muerta, esos locos la llevaban como si estuviera borracha o desmayada pero estaba muerta, estoy estudiando medicina y te puedo asegurar que presentaba claros indicios de rigor mortis. Estaba totalmente rígida y tenía la cara y las manos moradas. Esos psicópatas la llevaban paseando por la ciudad como si tal cosa. Tenemos que llamar a la policía”